

Primero de Mayo
Una vez más va a celebrarse el Primero de Mayo con
manifestaciones por todo el país; manifes-taciones que, en la mayoría
de los casos, más parecen procesiones religiosas con sus cofrades y
santones que expresiones de la rabia obrera. Porque, con el paso de los años,
lo que debía ser una jornada de agitación revolucionaria mundial,
ha sido convertido por los dirigentes de los sindicatos reformistas en una
mera afirmación de su espíritu de entrega a la patronal y al
Estado. El objetivo es sepultar cada vez más en el olvido la gesta
de los trabajadores anarquistas de hace ya 115 años. Pero, ¿qué
sucedió en esa fecha?
En 1886 se decide en Chicago (EE.UU.) realizar una huelga general el primer
día del mes de mayo para conseguir la jornada de ocho horas. La patronal
responde con una represión feroz y la policía, siempre a sus
órdenes, colabora de una forma especialmente asquerosa: hace estallar
varias bombas en un mitin anarquista y culpa de los muertos y heridos a los
oradores. El resultado es el ajusticiamiento en la horca de varios anarquistas.
Nace por ello el día internacional de lucha obrera en recuerdo de los
mártires de Chicago y por la jornada de ocho horas. La represión
que se desató en el contexto de estas luchas obreras buscaba impedir
que los trabajadores alcanzaran sus reivindicaciones y, sobre todo, frenar
el avance que las ideas anarquistas estaban experimentando en el seno de la
clase obrera y de su exponente organizativo: la Asociación Internacional
de los Trabajadores (A.I.T.).
A pesar de la represión sufrida, ha sido la lucha la única forma
eficaz que ha tenido y tiene la clase trabajadora par conseguir sus reivindicaciones.
Esto lo tienen muy claro las fuerzas del Estado y del capital y, por ello,
combaten a sangre y a fuego todo lo que signifique acción directa de
los oprimidos contra sus opresores. De igual forma, crean toda una tropa de
traidores a su servicio dentro de la clase obrera: sindicalistas profesionales
y sus acólitos que tratan por todos los medios de yugular las reivindicaciones
obreras imponiendo pactos, comités, convenios y demás zarandajas
para atontarnos.
Los anarquistas rechazamos lo que desde el poder se nos trata de imponer:
no participamos en el reparto de migajas que suponen las elecciones sindicales
y la existencia de liberados y profesionales del sindicalismo, que están
más cerca del patrón que del trabajador.
Creemos que el Primero de Mayo debe ser una jornada de afirmación revolucionaria
donde los trabajadores manifiesten sus anhelos de libertad. Por ello salimos
a la calle con el resto de trabajadores de la Confederación Nacional
del Trabajo (sección de la A.I.T.), único sindicato verdaderamente
revolucionario, donde las decisiones se toman entre todos y donde no hay profesionales
ni dirigentes.
Los anarquistas no pedimos más pan y menos horas de trabajo: luchamos
por la transformación de la sociedad desde sus cimientos, una sociedad
de seres libres, iguales y solidarios. En una palabra, la anarquía.
Huelga
Como trabajadores no nos queda más opción que secundar esta
"Huelga" -en realidad es sólo un paro de un día- dirigida
contra una reforma del desempleo que es claramente regresiva (obligación
de aceptar un trabajo hasta a treinta kilómetros de distancia o dos
horas de trayecto, entre otras cosas), incluso en comparación con las
ya escasas prestaciones que nos brinda este "servicio": no olvidemos
que la gran mayoría de los parados no recibe ningún tipo de
ayuda económica.
Es inconcebible que en el PPaís del "España va bien"
sigan existiendo parados, mientras la patronal consigue constantemente mejorar
sus beneficios, ¿o es que los consigue, precisamente, gracias a la
gran cantidad de parados que hay y a la consiguiente precarización
de los trabajadores en activo?
Hoy día nadie tiene el puesto de trabajo seguro: ni los estudiantes
(que son futuros trabajadores), ni los trabajadores de la empresa privada,
ni los que trabajan en el sector público. Incluso los que creen tener
un trabajo inamovible, ven cómo sus padres, madres, hijos, pareja o
amigos tienen o tendrán ese grave problema... Secundar la huelga es
defensa propia y solidaridad, y pensar en los que te rodean.
Como anarquistas ya es otro cantar. Por supuesto que seguimos diciendo sí
a la huelga, pero, con las ideas en la mano, tendríamos que hacer muchas
matizaciones: no nos extenderemos en hablar de la huelga general revolucionaria
que nosotros propugnamos -la que nos llevará al comunismo libertario
y la anarquía y convertirá la sociedad en una de personas libres
e iguales- por desgracia aún no ha llegado el momento, pero sí
el de la huelga que quiere cambiar de verdad una situación y que se
desarrolla hasta conseguir sus objetivos o rendirse por la falta de fuerzas...
Hace ya mucho tiempo que hubiera sido necesario hacer una huelga así.
Este no es, desde luego, el caso. Un solo día de paro y, encima, previamente
avisado, es asumido por el poder y no produce apenas perjuicios: lo que pierden
por un lado, lo recuperan con lo que nos descuentan del sueldo.
Además, ¿por qué algunas de las organizaciones que hoy
nos convocan han firmado todas y cada una de las reformas laborales de las
que esta ley es sólo una continuación? ¿Por qué
ahora nos llaman a movilizarnos y antes no?
Con todo, por lógica, como trabajadores y anarquistas, lo que molesta
a gobierno y patronal tiene que ser bueno para nosotros... ¡Si ellos
lloran, seguro que a nosotros nos toca reír!
¡Ah!, por cierto, si eres de esos "demócratas" del
"yo tengo derecho a trabajar" y lo haces el día de la huelga,
confiamos en que pronto seas un parado más y te manden a trabajar por
lo menos a treinta kilómetros de tu casa (seguro que serías
capaz de irte hasta cincuenta): te lo merecerías por esquirol, una
de las cosas más nauseabundas que se puede ser.
(Panfleto elaborado y repartido por los grupos
Tierra, Nestor Majno y Albatros) ![]()
Nuestra patria es el mundo.
Nuestra familia, la libertad
La salida de multitud de personas de los países de África, América
Latina, Asia, Europa del Este, hacia otros países considerados ricos
es un fenómeno que, con el paso del tiempo, está alcanzando
proporciones cada vez más gigantescas y dramáticas.
Este flujo de gente, constante y en aumento, es la consecuencia de la explotación
que el capitalismo ha llevado y lleva a cabo en esas zonas del mundo, que
ha provocado el hundimiento de las economías tradicionales en regiones
enteras del planeta, sustituyéndolas por un capitalismo salvaje que
provoca, al mismo tiempo, el enriquecimiento de cuatro mandamases locales
-títeres de los grandes poderes económicos y políticos
del mundo- que suelen estar a la cabeza de regímenes autoritarios y
represores, y la represión, claro, supone más emigración.
Consecuencias de este gran juego de intereses de las grandes potencias y de
los grandes capitales son las guerras que se producen constantemente en diferentes
rincones del mundo y que, a su vez, son causa de la huida de personas hacia
lugares más seguros.
Esta es, en dos palabras, la causa básica de la salida de millones
de personas que se marchan de la tierra que los vio nacer intentando escapar
de la miseria y de la muerte, intentando escapar de la explotación
más salvaje, de una opresión atroz y de una posibilidad muy
real de ser asesinado por cualquier ejército o cualquier policía.
Así, pues, es el ansia de poder y de enriquecimiento sin límite
de unos pocos lo que provoca la huida desesperada de millones de personas.
Durante siglos, España ha sido una tierra de emigrantes. La población
que ha habitado estas tierras ha salido por millones de aquí a buscarse
la vida en cualquier otro sitio: Norte de África, América Latina
y Europa Occidental han sido los lugares preferentes de llegada de nuestros
antecesores en la Historia. ¿Por qué salían?
La vida en el territorio español no ha sido nunca fácil y ha
estado salpicada de guerras, persecuciones religiosas, culturales y políticas,
hambrunas, pestes y epidemias, miserias morales y económicas, autoritarismo
siempre... En fin, una pena de país y, claro, así está
el mundo regado de descendientes de los que vivieron en la piel de toro. Aún
hoy, hay unos dos millones de españoles viviendo fuera de España.
Mucha gente olvida hoy todo esto, y van de nuevos ricos, de señoritos
y/o de grandes demócratas, relatando que los desheredados que hoy acuden
aquí de otras partes del mundo no tienen nada que ver con la "grandiosidad"
de nuestra emigración: ¡qué frágil es la memoria
histórica!
El hecho es que, en los últimos decenios, el Estado y el capital españoles
acaban integrándose con todas sus estructuras (económicas, políticas,
militares...) en el ámbito de los países imperialistas, y así
se producen, por ejemplo, las significativas entradas del Estado español
en la OTAN y en lo que hoy se llama Unión Europea.
El ingreso en el círculo de los países expoliadores de otros
y la expansión internacional del capital español, hizo que el
enriquecimiento de los capitalistas españoles se acelerara, mientras
los trabajadores de este país perdían -y pierden- muchos de
los derechos conquistados durante décadas. Aun así, la consideración
de España como un país rico, hace que muchos desheredados del
mundo la consideren como punto de llegada en su desesperada huida de la miseria
y la opresión.
Al mismo tiempo, en la estrategia de estas grandes alianzas imperialistas,
se coloca a España como "país de frontera": deberá
ser uno de los Estados que controle con mano de hierro el flujo de inmigrantes
que llegan de las regiones empobrecidas del planeta a la rica Unión
Europea... Y en este cuadro se inscriben las sucesivas leyes de extranjería
que se han venido imponiendo en España desde mitad de los años
80 hasta hoy. La última, en vigor desde el 23 de enero, llega al extremo
de no disimular su carácter racista y xenófobo, conculcando
derechos básicos (reunión, asociación, manifestación,
sindicación, huelga, educación, sanidad, asistencia jurídica
gratuita, etc.) a los inmigrantes "sin papeles", que viven así
una situación terrorífica y de persecución constante.
Esta ley va a destruir, aún más, derechos conquistados a lo
largo de la historia por los trabajadores españoles e intenta imponer
una competencia atroz entre los trabajadores del país y los inmigrantes
(y dentro de éstos, entre los que tienen papeles y los que no). Esta
ley, que quede claro, no afecta sólo a los inmigrantes: afecta a todo
el pueblo, especialmente a la generalidad de los trabajadores, porque uno
de sus objetivos es crear una guerra de pobres contra pobres, acabando con
la solidaridad que debe funcionar entre los oprimidos.
Otro de los objetivos de la Ley de Extranjería es mantener a un sector
de la población trabajadora atemorizado con la amenaza constante de
la detención y la expulsión; así, los empresarios podrán
contratar a los trabajadores por cuatro duros... y todo el mundo a callar.
La pérdida de derechos obreros y la desrregularización de las
relaciones laborales van siendo, así, apabullantes, y en este marco
hay que encuadrar, por ejemplo, la nueva reforma laboral que gobierno y empresarios
quieren imponer. Y la siembra del racismo y la xenofobia por parte de éstos
últimos es un hecho, lo que va a alimentar el fascismo, declarado o
no. En esta línea, las expulsiones de ecuatorianos, por ejemplo, aparte
de ser una mera acción de propaganda y una mentira (a las pruebas y
los resultados nos remitimos), tienen toda la pinta de las deportaciones que,
con engaños, hicieron regímenes fascistas. Y... malo, malo,
si nos acaban por acostumbrar a estas cosas.
Frente a todo este panorama, desde la implantación de la Ley, se han
multiplicado encierros de inmigrantes desde los que se exige acabar con la
Ley de Extranjería y la regularización inmediata de los "sin
papeles".
Es cierto que cada encierro es un mundo: que en algunos han metido mano las
instituciones (iglesias, partidos políticos, ayuntamientos...), pero
hay otros que defienden a capa y espada su independencia y su carácter
reivindicativo por encima de esas instituciones. Con todo, han logrado coordinar
una respuesta a la agresión y están realizando acciones de mayor
o menor éxito, planteando una movilización social constante.
Este planteamiento de movilización social, ha supuesto que multitud
de organizaciones de todo tipo se sientan interpeladas y, cada una de ellas,
ha tenido que responder -y responderse- frente a este asunto. Vamos viendo,
así, cosas curiosas:
-La actitud de la iglesia y sus organizaciones adheridas (Cáritas,
ONGs diversas, etc.) que, como siempre, mantiene una doble moral: por un lado
canaliza ayuda a algunos encierros (no a todos, sólo a los que pueden
ser más receptivos a sus planteamientos) y, por otro, desde la jerarquía
eclesiástica se dice, con un lenguaje lastimero, que "la iglesia
no puede soportar por más tiempo los encierros en sus edificios y que
hay que buscarle una solución rápida al asunto": más
o menos que los inmigrantes se busquen la vida por otro sitio y que no sigan
molestando más con sus reivindicaciones.
-Por seguir con las religiones: También huele mal la actitud de algún
miembro de la jerarquía de la religión musulmana, intentando
apuntarse un tanto al final de la manifestación multitudinaria del
11 de febrero en Madrid cuando, inesperadamente, subió al estrado y
lanzó una arenga para acabar con el "Allah akbar" (Alá
es grande) correspondiente... escandaloso el mezclar cuestiones que no tienen
nada que ver. Y, precisamente, cuando las religiones, durante siglos, han
ayudado y ayudan a la división y a los enfrentamientos entre los seres
humanos.
- La actuación de los "sindicatos" oficiales (CC.OO, U.G.T.
y, a su estela, otros) ha sido lamentable; desde el primer momento se han
lavado las manos de una manera descarada; han mirado para otro lado desde
el comienzo de estas movilizaciones. Han brillado por su ausencia en las manifestaciones
que se han convocado. Y eso, a pesar de que desde las asambleas de inmigrantes
se les ha pedido apoyo una y otra vez. Su acción la enfocan desde el
pasteleo institucional con gobierno y empresarios. Sólo algunos de
sus afiliados, a título individual, aparecen de vez en cuando, criticando
-cosa habitual- a la dirección de sus sindicatos.
-Los partidos de izquierdas (o lo que sea) se han visto desbordados, en un
primer momento, por esta movilización no controlada por ellos, y han
tardado en reaccionar. Aquí habría que diferenciar:
-El P.S.O.E. ha tenido una actitud defensora de las leyes de extranjería
(ellos mismos hicieron alguna), y si plantea el recurso de inconstitucionalidad
a la ley es porque ha calculado pros y contras políticamente y porque
le interesa aparentar, un poquito, cierta imagen progresista, así como
hacer ver que hace algo contra el P.P. (por cierto, que su primer deseo fue
llegar a un acuerdo con el P.P. sin tocar una coma de la ley). No hay nada
que hacer con ellos: los inmigrantes sólo pueden esperar del P.S.O.E.
-si creen a este partido- una traición en toda regla. Tienen, no obstante,
alrededor de estas movilizaciones, grupúsculos y asociaciones ligadas
a ellos cuyo único planteamiento es moderar hasta el extremo las reivindicaciones
de los que luchan.
-Izquierda Unida ha mantenido en todo este proceso una actitud errática,
y en su actitud tiene más importancia lo que le conviene políticamente
que el propio interés por apoyar a los inmigrantes. Por otro lado,
se ve que parte de sus militantes de "base" están un tanto
emocionados con esta lucha, pero la dirección del partido ha hecho
un cálculo político de la cuestión: en un primer momento
no se apoyó la lucha, pero, cuando vieron que eso tenía cierto
tirón social, se subieron al carro... eso sí, moderando los
planteamientos iniciales de la lucha. Están jugando a "una de
cal y otra de arena": esta no será la guerra de I.U. mientras
no comprueben que de ella pueden sacar votos. Además, lo que defienden
cuando hablan del asunto es su oposición a esta ley concreta, pero,
por supuesto, no estarían cerrados a que hubiera otra ley de extranjería.
-Los partidos "a la izquierda" de I.U. empiezan a reaccionar tarde,
y la sensación que da es que se ven desbordados por el planteamiento
asambleario que se da en algunos encierros: no saben manejarse en asambleas
abiertas y no dirigidas. Su presencia es testimonial y se reduce, casi exclusivamente,
a hacer acto de presencia en las manifestaciones multitudinarias.
¿Y las organizaciones libertarias?
Los sindicatos de la Confederación Nacional del Trabajo y los grupos
de la Federación Anarquista Ibérica de las localidades en que
hay encierros están apoyando, desde el primer momento y en la medida
de sus posibilidades, la lucha de los inmigrantes contra la Ley de Extranjería,
por la regularización de los "sin papeles" y por la libre
circulación de las personas. Hay miembros de estas organizaciones que
han participado en algunos encierros. Y, donde los encierros funcionan en
asamblea abierta, se está participando plenamente.
La C.N.T., como organización sindical, tiene abiertas sus puertas a
cualquier trabajador, con o sin papeles (en este último caso, desobedeciendo
la ley que no permite afiliarse a los trabajadores "indocumentados").
La C.N.T. también ha participado de forma visible en las movilizaciones
que se han realizado contra la Ley (en algunas ciudades -Madrid una de ellas-
es, prácticamente, la única organización sindical que
ha aparecido en las grandes manifestaciones que se han realizado) e intenta
asesorar laboral, social y jurídicamente a los inmigrantes, llevando
una estrategia propia de lucha, al margen del apoyo que se da a los encierros.
Además, el hecho de que muchos inmigrantes carezcan de los derechos
más básicos y estén en situaciones de esclavitud, hace
que la actuación desde la acción directa -que preconizan la
C.N.T. y los anarquistas sean la única alternativa posible.
Los grupos de la F.A.I. han intentado con su participación en torno
a los encierros, dar una perspectiva amplia de lo que significan las migraciones;
en el sentido, de que la solución no está en que se den "papeles
para todos los que están aquí", pues aunque así
se hiciera, las migraciones continuarán, ya que las causas que las
producen tienen que ver con la existencia de los Estados, de las fronteras,
del capitalismo, de las religiones, de la concepción de las patrias...
en definitiva, de todo lo que reviste de poder a unos sobre otros: de esa
distorsión de la realidad, que lleva a no aceptar al ser humano por
sí mismo y tal cual nace: libre, desnudo, y por lo tanto merecedor
de una misma valoración y estimación por parte del mundo que
le recibe. Toda ideología, política , religión... que
enmascare esto es inmoral. Por lo tanto, esta es una lucha que va más
allá del aquí y el ahora: para los anarquistas es la eterna
lucha, cuya victoria no está emplazada en un futuro lejano en el que
reine la anarquía; nuestra victoria está en la lucha misma,
porque ella nos humaniza, nos hace "escapar" de un mundo de marionetas
que desean sólo lo que les es permitido desear....
Nos oponemos a esta y a cualquier otra ley de extranjería. Nos oponemos
a la conversión del ser humano en una pura mercancía, en un
simple objeto que produce y consume, al que se compra y se vende...
Si queremos una sociedad de seres libres e iguales, en la que el apoyo mutuo
y la fraternidad sean las bases en las que se apoyen las relaciones humanas,
debemos recuperar un viejo lema anarquista, y hacerlo presente poniéndolo
en práctica:
"Mi patria es el mundo. Mi familia, la humanidad".
¡Basta de represión contra
los inmigrantes!
¡Abajo las leyes de extranjería!
No more repression with the emigrants!
Down with the foreigners' laws!
Assez avec de répression contre les émigrants!
À bas les lois contre les ètrangers!
Los anarquistas pensamos que todas las personas tienen derecho a vivir
y trabajar donde nacen. Pero también tienen derecho a vivir en paz
en otro país, sobre todo cuando las condiciones de vida en su tierra
se hacen difíciles debido al abuso de los ricos, los poderosos y los
gobernantes de allí y de aquí. Por lo tanto, estamos en contra
de la persecución y el maltrato que se da a cualquier ser humano en
cualquier parte del mundo.
Los anarquistas consideramos que las fronteras entre países deben ser
derribadas y que los habitantes de la Tierra tienen derecho a moverse libremente
por todo el planeta.
Los anarquistas pensamos que el ser humano nace para ser libre e igual a los
demás y estamos contra todo tipo de explotación y opresión.
Damos la bienvenida a todas las personas que han venido a este país
huyendo de la represión, la pobreza, la explotación, la guerra
o cualquier tipo de opresión. Les ofrecemos nuestro apoyo y solidaridad
en la medida de nuestras fuerzas. Y los animamos a luchar contra este sistema
podrido que han creado los Estados y el capitalismo junto con los políticos
y los poderosos de todo el mundo.
We the anarchist think that every person has the right to live and to work
where born. But people have also the right to live peacefully in other countries,
above all when the conditions of life in their countries become difficult
owing to the abuse of the rich, the powerful, the governors everywhere. For
these reasons, we are against the prosecution and mistreatement of every human
being in every part of the world.
We the anarchist consider that the boundaries between the countries must be
demolished and that the inhabitants of the earth have the right to move freely
around the planet.
We the anarchist think that the human being is born to be free and equal to
the other, and we are against every kind of exploitation and oppression.
We salute all the people coming to our country escaping from the repression,
the poverty, the exploitation, the war or other kind of oppression. We offer
to them our support and solidarity as much as we can. And we encourage them
to fight against this rotten system created by the states and by the capitalism
together with the politicians and the powerful of the world.
Nous les anarchistes pensons que tout le monde a le droit de vivre et de
travailler là où on est né. Mais on a aussi le droit
de vivre en paix dans un autre pays, surtout quand les conditions de vie chez
lui deviennent difficiles par l'abus des riches, des puissants et des governants
d'ici et de là. C'est pour cela que nous sommes opposés à
la poursuite et au maltrait que puisse recevoir quelqu'être humain n'importe
où.
Nous les anarchistes considerons que les frontières entre les pays
doivent être renversés et que les habitants de la Terre ont le
droit de circuler librement autour de la planète.
Nous les anarchistes pensons que l'être humain est né pour être
libre et égal aux autres, et nous sommes contre toute exploitation
ou oppression.
Nous saluons tous les personnes qui sont arrivées a ce pays en fuite
de la répression, la pauvreté, l'exploitation, la guerre oú
n'importe quel genre d'oppression. Nous leur offrons notre appui et notre
solidarité au maximum de notre capacité. Et nous leur encourageons
à la lutte contre ce système pourri que ont créé
les États et le capitalisme avec les politiques et les puissants de
tout le monde.
Panfleto repartido por el Grupo Albatros
![]()
Anarquismo, educación y lucha
Para nosotros, anarquistas, la cultura y la educación actuales
son la expresión y el principal vehículo de los valores morales
e intelectuales de la clase dominante y están basados en estructuras
autoritarias y represivas.
Asimismo, la escuela, privada o estatal, tiene como objetivo, en tanto que
institución, el mantenimiento y consolidación de la estructura
social dominante. La escuela produce una ideología; su función
es provocar que el niño y el joven se inserten en el injusto sistema
social existente. Además de favorecer a los jóvenes de las clases
pudientes, el sistema educativo actual sirve de vía muerta para los
jóvenes que intentan incorporarse al trabajo.
La sociedad, por medio de la familia y la escuela, moldea al individuo a fin
de inculcarle el reflejo de obediencia que aumentarán y utilizarán
posteriormente el ejército y la empresa.
El objetivo final de la educación actual no es ayudar al individuo
a ser feliz, sino hacerle aceptar la explotación y la opresión
que sufre.
Partiendo de este análisis, los anarquistas organizados estaremos promoviendo
y apoyando iniciativas de lucha radical para contrarrestar la función
y la estructura del sistema escolar, desechando su contenido ideológico,
la separación entre la escuela y el trabajo, la limitación de
la instrucción a un período de la vida y a una minoría...
Y en el campo de las realizaciones prácticas, los anarquistas han creado,
desde hace mucho tiempo, espacios de autogestión del saber, de desenvolvimiento
autónomo del niño y del joven, permitiéndoles expansionarse
libremente y desarrollar la autogestión de su propia vida. Todas ellas
se han producido en relación estrecha con los momentos de lucha contra
el capital, el Estado, las iglesias, etc. No son utopías, sino elementos
de un enfrentamiento social e instantes de madurez de la humanidad en marcha
hacia su emancipación.
Por supuesto que estamos en contra de toda la maraña de leyes elitistas,
retrógradas, jerárquicas y selectivas que quiere imponer el
gobierno del Partido Popular. Pero recordamos que, en otros momentos, muchos
de los que hoy cacarean contra ellas han hecho lo mismo o han permitido gustosamente
que salieran adelante leyes o planteamientos educativos similares (léase
partidos políticos, sindicatos oficiales, asociaciones pasteleras,
etc.). Consecuentemente, las luchas y movilizaciones que se organicen serán
más efectivas si se realizan desde la base y con la participación
y decisión de todos los afectados, al margen de toda esa caterva de
chupópteros que venderán y traicionarán a los trabajadores,
a los estudiantes y a sus madres y padres a cambio de cualquier beneficio
económico, político, laboral, o por un pedacito de poder por
muy podrido y corrompido que esté. Así, pues: ¡A luchar,
pero con inteligencia!

Balas en Gotemburgo
Ver al madero sueco disparar, fríamente y por la espalda, al manifestante
antiglobalización en Gotemburgo que, tirando piedras a los perros del
poder, nos pone en la pista del tipo de elementos a los que nos que enfrentarnos
y los medios de que disponen para mantener el sistema de dominación:
verdaderos asesinos a sueldo que no conocen límites a la represión,
con el cerebro plano y armados hasta los dientes para la acción violenta.
Políticos, babosos y falsos, que viven de la mentira y la opresión,
no tienen empacho en azuzar a los descerebrados contra cualquier manifestación
que les ponga en cuestión y capaces de manipular el resultado de sus
crímenes hasta hacerlos parecer víctimas, y empresarios capitalistas
siempre dispuestos a financiar, generosamente, la corrupción que les
permita seguir robando.
Leer en la prensa que el madero se vio rodeado de manifestantes, al mismo
tiempo que las imágenes no muestran la tranquilidad con que dispara,
avanzando con sus clones, sobre el joven sueco que acababa de tirar una piedra
desde bastantes metros, nos colocan, una vez más, frente a la cara
de esos "periodistas" sinvergüenzas, al servicio del poder,
que convierten la manipulación en la mejor manera de servir a sus amos.
Solo faltaba el clero, bendiciendo el intento de asesinato, para completar
el cuadro. Pero éste, en los últimos años, bastante tiene
con explicar porqué está podrido de violadores, pederastas y
ladrones.
Nada nuevo. Nada que nos sorprenda a los anarquistas. Nueva confirmación
de que, en la "progresista" Suecia, el poder es como en todas partes:
alimenta fascistas que asesinan sindicalistas y paga maderos que asesinan
manifestantes. Los poderosos quieren tranquilidad para verse en sus lujosos
espacios, protegidos del mundanal ruido y comer, reír y reírse
de sus súbditos-votantes, cómodamente atolondrados frente al
televisor o intentando sobrevivir a una sociedad selvática, al tiempo
que sus esbirros reprimen, aíslan o encarcelan a quienes se organizan
y se les enfrentan.
Nada nuevo. Por eso sigue siendo necesario acabar con ellos. Y sólo
los anarquistas sabemos como: acabando con el poder.
Que globalicen a su madre
Ciertamente, a ellos ,a los poderosos la globalización les representa
el mayor paso de avance en la cadena de depredación económica.
Ya no solo son los dueños de la tierra, de las riquezas, de los hombres,
si no que ahora nos quieren convencer de que lo mejor que nos puede pasar
es que nos globalicen, que lo que han hecho desde siempre es una novedad,
que el crecimiento económico de los 225 habitantes mas ricos del mundo
es de vital interés para el resto de nosotros, los cientos de millones
que apenas vemos las migajas que de sus mesas caen, en un banquete que nosotros
proveemos, ya que su consigna es que la pobreza repartida toca a menos (al
menos a ellos).
Pero la globalización no solo es en el plano económico, ni mucho
menos , ellos los poderosos, los saqueadores de siempre, ahora también
quiere globalizar el estado, y claro faltaba mas, globalizar su policía,
ahora ellos deciden quien, dónde y como deben hacerse las cosas, ahora
deciden dónde implantar su paz y cuando justificar sus guerras, que
total, los muertos son los de siempre.
El 26 de septiembre el Capital se reúne en Praga, con sus mayores representantes
y acólitos, para decidir cuanto más debemos trabajar, cuanto
más nos deben esquilmar y a cuantos más han de exprimir, para
que ellos (los 225 habitantes más ricos y las corporaciones transnacionales)
puedan mantener sus índices de crecimiento económico mientras
a nosotros nos crecen las deudas.
Por eso nosotros, los anarquistas, nos manifestamos contra la globalización
económica que es en definitiva la transformación del hombre
en una cifra más de las tantas que ya poseen, y por ende la pérdida
de su libertad.
Nos manifestamos porque la esperanza de un mundo de libres y de iguales no
pasa por su globalización si no que pasa por la unidad entre los pueblos
bajo la bandera del apoyo mutuo y la solidaridad.
ELLOS GLOBALIZAN EL CAPITAL,
GLOBALICEMOS LA LUCHA.
(Panfleto repartido en Madrid
por el grupo Albatros) ![]()
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