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75 ANIVERSARIO
DE LA F.A.I.

ESCRITOS DE ALBATROS

PRINCIPIOS Y MEDIOS DE LA F.A.I.

No colabores con los asesinos

Apuntes sobre una guerra imperialista

El estado de la cuestión

No más guerras. No más mentiras

Otra vez el Estado miente,
otra vez el ejército asesina

Un asesino en la Casa Blanca

¿Terrorismo?

Anarquismo y terrorismo

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No colabores con los asesinos
La guerra que Estados Unidos y sus más cerriles mamporreros -entre ellos el gobier-no y el ejército españoles- están preparan-do para controlar el petróleo iraquí no pue-de provocar más que náuseas a cualquier persona del planeta que tenga un mínimo de ética. Náuseas porque intentan escon-der sus espúreos intereses (hacerse aún más ricos y ser los amos del mundo) pre-tendiendo engañarnos con el burdo rollo de que es una "guerra contra el mal"... ¿El mal? ¡Hatajo de embusteros! El mal sois vosotros: asesinos de niños, mujeres y hombres; ladrones y violadores de La Tie-rra; torturadores de mentes y de cuerpos;... ¿Cómo se mide la maldad? ¿Por el número de víctimas, torturados, enfermos, ham-brientos... provocados conscientemente? ¿En el número de asesinados con vileza y frialdad? Pues, si es así, vosotros, "de-fensores del mundo occidental y civilizado" sois la peor lacra de la Humanidad: sois quienes estimuláis que otros tiranos os sir-van como asesinos a sueldo para, luego, abandonarlos porque ya no responden a vuestros intereses geoestra-tégicos: eso es lo que le ha pasado a Sadam y su régimen.
Pero, ¿de qué sirven estas palabras, y otras

muchas como éstas, que reclaman el freno al genocidio? Al menos, a muchos de nosotros, gente común, habitantes del mundo, nos valen para saber que no somos de su banda: la banda de los asesinos de vidas y derechos. Sin embargo, ellos ya no oyen desde hace mucho tiempo la voz del pueblo. Ellos sólo entienden de riqueza y de poder... y de lo que les puede hundir el negocio.
...Pues eso es lo que tenemos que hacer: meterle palos a la rueda de su carro... ¿Cómo? Organizándonos contra la guerra allá donde estemos: desde nuestro barrio o pueblo, desde nuestro lugar de trabajo o de estudio...Que vean que la gente los rechaza a ellos y a sus moviditas. Que noten nuestro desprecio.
Y es que la lucha contra la guerra debe ser también la lucha contra los que, de una u otra manera, se benefician de ella: políticos, militares y capitalistas. Vamos estando hartos de los que dan grandes discursos por la paz y luego aplauden en los actos de entrega de medallas a milicos y represores. Y de los que dicen "guerra no", pero están a favor de la existencia de estructuras tan jerárquicas y opresoras como los ejércitos o las policías. Y de los que, en tiempo de guerra o de paz, hacen negocio pisando los cadáveres de inocentes.
En definitiva, unos pocos miles de cerdos imponen sus decisiones a miles de millones de personas. Y, por eso, nos permitimos sugerir algunas ideas para devolver al mundo su equilibrio mental y social; ideas que puedes poner en práctica cuando gustes:
- No dar tregua a actitudes o discursos belicistas o militaristas. Contribuir a debilitar, en cualquier circunstancia, la opción militar y policíaca.
- Favorecer la insumisión a la guerra, la deserción, la objeción de conciencia y la desobediencia de los soldados.
- No permitir que con nuestro dinero público -con nuestros dineros- se financie esta masacre: insumisión fiscal.
- Extender por todos los rincones una cultura y educación antimilitar.
- Que los defensores de la guerra se sientan avergonzados allá donde vayan. Que sepan que ponen en peligro la vida y la salud de millones de personas, incluidas las de cada uno de los habitantes de este país.
- Apelar a la conciencia y la moral de los científicos, investigadores y trabajadores relacionados con la industria militar y represiva para que denuncien públicamente las atrocidades que se impulsan desde esos lugares, que paralicen desde dentro lo que allí se hace y que dejen de colaborar con esa máquina de muerte.
- No consumir ni comprar en las empresas que se benefician con esta guerra. Boicotearlas, en defini-tiva.
- Apoyar paros parciales o huelgas generales contra la guerra y los militares. Matar gente y destruir países no es precisamente edificante.
Proponemos, para todo esto, la autoorganización, sin jefes ni dirigentes que nos lleven al huerto manipulando nuestros sentimientos y planteamientos antibelicos.
Estamos por la extensión de la lucha antimilitar desde todos los ámbitos y lugares, coordinándonos de una forma horizontal, igualitaria y basada en asambleas donde todos podamos decidir... Creando una tupida red en la que no puedan desenvolverse los asesinos ni sus cómplices

Grupos Tierra, Albatros y Nestor Majno Subir


Apuntes sobre una guerra imperialista
Nos engañan cuando, a través de sus medios de formación de masas (prensa, radio, televisión...), nos cuentan que la guerra contra el régimen talibán de Afganistán es una guerra contra el terrorismo. Los Estados Unidos de América (EE.UU.), con el apoyo de sus aliados de la O.T.A.N., pretenden otras cosas:
- Controlar el paso del petróleo y el gas que, sacado de las reservas que hay en torno al Mar Caspio, llegaría al Océano Índico a través de un oleoducto que atravesaría Afganistán. De paso, explotar las riquezas en gas, petróleo y otros minerales que hay en el subsuelo de este país.
- Acercar sus ejércitos hasta la misma panza de Rusia, controlando, además del propio Afganistán, otras repúblicas ex-soviéticas: Tayikistán, Uzbekistán, Turkmenistán, etc. De esta manera, Rusia se vería cercada, cada vez más, por países en los que hay tropas potencialmente enemigas... En fin, es un paso más para lograr el sometimiento de este extenso país y conseguir la entrada plena de las multinacionales "occidentales" en él.
- Es un toque de atención, también, a China (país al que EE.UU. considera, cada vez más, como uno de sus grandes competidores a nivel mundial): el ejército norteamericano muestra su poderío militar a los gobernantes chinos justo en un país fronterizo y, además, va estableciendo tropas suyas en países cercanos.
- EE.UU. vuelve a demostrar, con otra guerra, quién es el gendarme mundial... por si había alguna duda. Y quiere hacernos ver que machacará a quien se oponga a su poderío: en este contexto hay que entender sus mensajes que hablan de una guerra larga.
- El ejército norteamericano prueba, en una guerra real, nuevas armas (algunas ya usadas contra Iraq, Bosnia o Yugoslavia), cada vez más mortíferas, destructivas y aterradoras; y experimenta, igualmente, nuevas estrategias y tácticas guerreras.
- Esta guerra supondrá un tirón tremendo para la economía capitalista de los EE.UU. La industria armamentista y las empresas más potentes (nacionales y multinacionales) engordarán sus beneficios espectacularmente. Así, el capitalismo norteamericano se reforzará frente a sus competidores más directos: la Unión Europea y Japón.
- La guerra supone, además, una justificación ideal para el control social, policiaco y militar. Aprovechando el conflicto bélico se va a atacar, directa o indirectamente, a todos los sectores sociales disidentes: pacifistas, antimilitaristas, organizaciones sociales que se opongan al capitalismo y al Estado, etc. De esto ya están copiando otros gobiernos sometidos al imperialismo yanki, como el español.
Los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono (de cuya autoría nada sabemos, salvo lo que nos quieran decir: unas veces nos cuentan que ha sido Bin Laden; otras, que está la mano del go-bierno de Iraq detrás; otras, que si era un grupo autónomo sin ninguna conexión efectiva con una organización mayor...) supusieron, de hecho, la excusa perfecta para acelerar la puesta en práctica de planes estratégicos -ya pensados y estudiados con antelación- de control social y para el dominio de regiones y riquezas del planeta: planes que, en definitiva, fueron diseñados conjuntamente por el gobierno de los EE.UU., su ejército, sus servicios secretos y sus empresas multinacionales.
Por supuesto que esto no es una guerra contra el terrorismo (del que EE.UU. es creador y expor-tador). Es evidente que EE.UU. y la O.T.A.N. no van a liberar a Afganistán del fanatismo religioso (a quienes quieren poner en el poder son tan fanáticos, tan represores y tan asesinos como los talibán). EE.UU. y la O.T.A.N. convertirán al multimillonario, alucinado y ex-agente de la C.I.A., Osama bin Laden, en un héroe y/o en un mártir para millones de personas en el mundo y, a la larga, todo esto se volverá contra ellos.
...Y, además, les importa una mierda la masacre de niños mujeres y hombres que no tienen nada que ver con todo este follón que han montado otros. Como tampoco les importa nada la suerte de los refugiados que huyen de las bombas y la miseria.
Sin aún nos queda dignidad, con las pocas o muchas fuerzas que tengamos, con nuestra voz y nuestra presencia, debemos oponernos a esta guerra imperialista provocada por los intereses de unos pocos poderosos para quienes los seres humanos no somos más que carne de cañón y números en sus cuentas de beneficios...¡Que no te derroten!
Por una sociedad sin estado, sin ejércitos y sin capitalismo.

Grupo Albatros Subir


El estado de la cuestión
Establecer una perspectiva anarquista ante el ataque terrorista en EE.UU. es algo que se antoja necesario, pues nosotros también tenemos cosas que decir ante el hecho. Pero en el análisis que vamos a establecer, no solo vamos a hablar del brutal ataque terrorista, sino de lo que ha podido provocar este hecho y cuales son las consecuencias que se pueden extraer de toda esta situación.
El hecho poco se puede narrar. Aquí sí que se ve bien ese refrán de una imagen vale más que mil palabras. Y así es, podríamos aquí emplear multitud de palabras para describir el hecho, pero sería redundar más sobre lo mismo.
Lo que mas puede interesar es que ha podido provocar un ataque de tal magnitud, y mas sin saber aun quien lo ha perpetrado, aunque los indicios apuntan a los fundamentalistas del mundo islámico. Desde el inicio de la década de los 90 se produce por parte de EE.UU. una intensificación de su campaña contra el mundo islámico, en lo que se refiere a materia política y materia económica. Todos recordamos la Guerra del Golfo en 1991 por el interés petrolero de Kuwait. Pero quizá, y para ser más analíticos en el tema, deberíamos retrotraernos mucho más en el tiempo, y analizar el origen de este encarnizado odio entre el mundo occidental y el Islam. Odio mutuo, dicho sea de paso.
En 1948 se creó en territorio palestino, con el beneplácito de la O.N.U., el Estado de Israel como solución para todos los judíos desplazados con motivo de la Segunda Guerra Mundial. Supuestamente la creación de este nuevo Estado no tenía que ir en detrimento de la población árabe residente en ese territorio. Pero sabemos que los intereses de Occidente eran otros y, desde entonces, la zona es un permanente foco de conflictos.
Otro foco de conflictos en Oriente se produjo a partir de 1979 cuando en Irán se produce la revolución encabezada por el ayatollah Jomeini. En EE.UU., que tenía intereses petroleros en la zona, cunde el terror cuando un islamista se hace con el control de la situación. Los norteamericanos necesitan alguien en la zona que haga el trabajo sucio. ¿A quien encuentran?. A Iraq y a Sadam Hussein. Con ello estalla la guerra irano-iraquí, siendo Iraq armado por EE.UU. Al final a los yanquis el aliado le salió fallido, y Sadam Hussein se volvió contra los intereses americanos, de ahí que surgiera en 1991 la Guerra del Golfo.
Estos son dos de los hechos principales en la lucha de unos contra otros, aparte de otros conflictos con Arabia Saudí, Libia, Líbano... Pero si tuviéramos que aglutinarlos todos no acabaríamos nunca.
Pasemos ahora a como son ambos "bandos", en qué se caracteriza EE.UU. y en qué se caracterizan los países islámicos.
Estados Unidos es la primera fuerza militar y el país imperialista por excelencia. La política que lleva es de expansión, pero no una expansión de conquista en el sentido político y territorial, sino en el sentido económico. Los países que se apartan de su disciplina son duramente castigados, directa o indirectamente. A nadie se le escapa que los países de América Latina son semiesclavos de la potencia norteamericana y que muchos de los golpes de Estado de carácter fascista y tirano que se produjeron en Sudamérica estaban subvencionados por EE.UU. Ahí esta el caso de Chile o Argentina, donde Norteamérica dio ayuda económica y humana a Pinochet y Videla. También la Escuela de las Américas, auténtica academia de torturadores dictadores. También mantiene una vigilancia sobre el mundo occidental, sobre todo de talante económico (aunque también político), y su moneda, el dólar, rige los mercados internacionales. Son en definitiva los jefes del mundo, la policía del mundo. Dan lecciones de democracia y libertad, pero son los primeros en violar los derechos humanos tanto dentro de su país (pena de muerte) como fuera (imposición de gobiernos dictatoriales).
Los países islámicos se caracterizan por estar fuertemente sujetos a sus dogmas religiosos, que rigen su vida diaria, y por estar dominados por tiranos que tienen en esos países sus propios cortijos donde hacen lo que les place. La vulnerabilidad de los derechos humanos también es grande en esos países. Como ejemplo podemos poner el régimen talibán, el más dogmático e integrista. Ahí está prohibido todo tipo de libertades de expresión, ideológica o de culto; la mujer es maltratada y humillada; la pena de muerte se impone a veces sin ni siquiera un juicio, etc... En otros países islámicos se acepta la ablación (estirpación de los órganos de placer). Nos encontramos ante un régimen de barbarie en el que nadie hace nada desde la perspectiva social y pedagógica.
Estos son los aspectos que caracterizan ambos tipos de países (como inciso establecer que al referirnos a EE.UU. o a países islámicos, es a nivel estatal e institucional, jamas criticaremos a los pueblos de ambos sitios, por ser gente engañada por sus gobernantes). Estos son los países tan enfrentados entre sí. Y cuando un fundamentalismo mete el dedo en la llaga de otro fundamentalismo ocurren cosas como la del atentado de Nueva York. Quien siembra vientos recoge tempestades, quien siembra odio, odio recoge. Pero lo más triste de todo es que siempre pierden los mismos. En la Guerra del Golfo murieron civiles inocentes, en la Guerra de los Balcanes lo mismo y en el atentado de EE.UU. también. Gente que a lo mejor piensa como nosotros, muere en estas guerras merced al capricho de cuatro o cinco caciques que no tienen ética ninguna.
Las consecuencias que se pueden derivar de todos estos hechos las vamos a desgajar en dos partes: consecuencias politico-sociales y consecuencias económicas.

Consecuencias político-sociales
La primera consecuencias que nos encontraremos, como en toda crisis similar a la actual, es la venganza de unas facciones sobre otras. Para estos contrincantes no existe otro medio que la ley del talión, y ahí nos encontramos ante el primer gran problema: para ellos el fin justifica los medios. Y los hechos son evidentes. Lo mismo da bombardear una población entera que estampar un avión contra un edificio. Lo importante es el daño y la destrucción.
Todo esto puede provocar un alineamiento de los países capitalistas contra el llamado "terrorismo internacional". Y aquí nosotros sí tenemos mucho que analizar, pues en todas las agendas apuntan al anarquismo como integrante de grupos terroristas. No hace mucho tiempo que la Europol confeccionó un programa con los movimientos contra los que tenía que luchar y el anarquismo estaba en su lista. El atentado en EE.UU. se entiende como un atentado anticapitalista y engloban a todos los movimientos anticapitalistas dentro de esa vía de acción. Nada más lejos de la realidad. Pero aunque nosotros (y mucha otra gente) sepamos que nuestra vía no es el terrorismo, tenemos que estar alerta, pues los capitalistas pueden aprovechar esta coyuntura para hacernos mucho daño. Incluso hay gritos que hablan de castigar ya duramente a los movimientos radicales. Es más, hace poco, una propuesta estadounidense sobre un escudo antimisiles no fue bien vista por muchos países y ahora pueden aprovechar este hecho para ponerlo otra vez en liza.
Como consecuencias sociales de un hipotético ataque contra supuestos culpables del atentado, nos podemos volver a encontrar con millones de personas inocentes que pagan con su vida el capricho de los gobiernos y Estados.
Con estas soluciones que se proponen entramos en un toma y daca, donde cada uno va sacando sus propios mártires, ya sean humanos o simbólicos, entrándose en un circulo vicioso sin fin. Las soluciones (que propondremos mas adelante) no deben ir en esa línea.
El alineamiento de países vuelve a producir un movimiento militarista, donde soldados, engañados o empujados a ese mundo, se aprestan a morir sin causa alguna. Se vuelve a establecer la movilización de los ejércitos capitalistas de la O.T.A.N. Pero en el otro lado la cosa no cambia, y empujados por la idea dogmática de la religión y de una llamada Guerra Santa mueren inocentes por un paraíso que no existe.

Consecuencias económicas
Crisis económicas importantes entre occidente y oriente encontramos tres en los últimos treinta años. La primera en 1973, a consecuencia de la cuarta guerra arabe-israeli (la del Yon Kippur), por la cual los mandatarios árabes subieron el precio del barril del petróleo en la reunión de la O.P.E.P. Esto creó una gran crisis mundial a escala petrolífera y económica, pues muy pocos países pudieron aguantar los enormes precios proteccionistas de los exportadores de petróleo. La segunda crisis se produce en 1979, cuando Jomeini accede al poder en Irán y el precio del barril se dispara. No fue tan importante como la primera, pero también creo problemas a nivel internacional. La tercera se produjo en 1991 y como consecuencia de la Guerra del Golfo.
Ahora nos volvemos a encontrar en una coyuntura similar, pero agravada por el hecho de que la economía está en período de recesión, y todos los precios tienden a equipararse a la máxima mundial. ¿Podrá alguien aguantar la especulación de los más poderosos? No nos engañemos, si una gran crisis estalla, no la va a sufrir los capitalistas de los países ricos, ni el jeque petrolero de los países árabes. La van a sufrir los pobres, el pueblo de todos los países, los que viven el día a día. En definitiva, la sufren los trabajadores y alienados, aquellos a quienes esos Estados explota sin ninguna consideración.
Ahora también, y unido al avance armamentístico y militarista, se derrocharon por ambos lados millones y millones para equipar ejércitos y comprar armas. Eso también lo sufre el pueblo, pues verá que ante la crisis económica el precio y el impuesto sube mientras que las prestaciones bajan.
Los organismos internacionales del capitalismo, como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, pueden ahogar a los países islámicos poniéndoles todas las trabas posibles. Para la clase trabajadora de todo el mundo las consecuencias económicas de un conflicto a gran escala pueden ser brutales.

Propuestas libertarias
Esta claro que con la barbarie terrorista y con la dialéctica de las armas no vamos a llegar a ningún lado, sino a donde que quieren llevarnos los capitalistas y los políticos de este mundo. Tenemos que establecer unos nuevos principios de lucha contra el capitalismo mundial. Ante esto tenemos dos enemigos capitales, la especulación y la religión, dos de los puntos que hemos tratado aquí como principales. Nuestras tácticas de lucha tienen que volver a ser las tradicionales: la propaganda, la acción directa y la lucha de clases. Este último punto es importante, porque mientras los dirigentes del mundo y los gobiernos llaman a una guerra entre pueblos, y por ende fratricida, nosotros vemos que el enemigo no es el pueblo, sino la división de la sociedad en clases. El primer crimen es ver como una parte del Planeta, la gran mayoría, se muere de hambre por el capricho de otra. Ese es el terrorismo más grave que sufre esta sociedad. Y por ello los pueblos del mundo tienen que entablar una lucha definitiva a estas injusticias. Ante un desenfrenado exceso de fanatismo y de nacionalismo extremo, tenemos que anteponer una educación pedagógica basada en la igualdad y la fraternidad, bajo principios de racionalidad e integridad. Está claro que la pena de muerte o la ablación son problemas que, con una educación concienzuda, se puede llegar a erradicar.
Por último decir que un tiro, una bomba o una destrucción causa daños humanos y daños materiales. Pero eso jamás erosiona la política de un país. Todo lo contrario, la reafirma e incluso la incrementa. Pero una propaganda educativa, que muestre las contradicciones del sistema, es lo que más daño les hace, pues sólo la verdad puede echar abajo los pilares de la injusticia.
Lanzamos, pues, un grito de solidaridad a todos los pueblos del mundo para que se unan y combatan de manera decidida el capitalismo, el fanatismo y el nacionalismo. Sin la unión fraternal y combativa de todos, los actos despóticos y humillantes los seguirá sufriendo el pueblo, tenga éste las características que tenga. Por la anarquía.

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No más guerras.
No más mentiras

Desde diferentes ambientes de los círculos del poder: gobernantes de diferentes países, diplomáticos, diversos "periodistas" de los medios de adoctrinamiento de masas (prensa, radio, TV) se repite, invariablemente, que la situación en Afganistán, provocada por la guerra, está llevando a este país a la anarquía.
Suponemos que, en muchos casos, será una desinformación interesada. Pero, en otros, es debido a que la ignorancia es muy atrevida y, en seguida, desde los medios oficiales y periodísticos, se suelta la patada sin tener ni idea de lo que dicen... para ver qué sale.
Unos y otros saben, o deberían saber, que el anarquismo es contrario al poder, en dos palabras: contrario a que unos manden sobre otros; por lo tanto es favorable a que la gente, el pueblo, tome los acuerdos que crea oportunos en cada momento y situación. Ahora bien, los acuerdos deben respetar el que todos somos iguales y hay que tomarlos en libertad. La anarquía no es, por tanto, el caos: es una organización social que resulta de la coordinación de pequeñas asociaciones formadas por los humanos imperando la solidaridad y el apoyo mutuo para conseguir unos objetivos comunes.
Por eso, la anarquía, el anarquismo y los anarquistas le estorbamos a los mandamases, y por eso ensucian siempre que pueden estos términos.
Que no: que no queremos ningún gobierno, porque todos oprimen al pueblo; que no queremos a los ricachones capitalistas, porque son unos chupasangres explotadores; que queremos la desaparición de todos los ejércitos, protectores de los ricos y los poderosos y asesinos de los pueblos; que no nos gustan las religiones, causa del embrutecimiento y del enfrentamiento entre los seres humanos; que no queremos cuerpos represivos (policías y similares) que nos humillan y que controlan a quien piensa distinto de los que mandan; que no queremos vivir al dictado de lo que diga la televisión... Son todos ellos, y algunos más, los auténticos causantes del desorden y del odio en el mundo.
Queremos vivir en paz, respetando nuestro planeta, apoyándonos solidariamente entre todos, viviendo libremente y organizando nuestras vidas conforme a nuestras necesidades, desde la colaboración con los demás habitantes de la Tierra.

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Otra vez el Estado miente,
otra vez el ejército asesina

A pesar de los esfuerzos del gobierno y el ejército españoles por ocultar y retorcer la realidad, los hechos son tozudos y acaban saliendo a la luz: la O.T.A.N. usó y abusó de las bombas de uranio empobrecido en la guerra de Yugoslavia. Según la propia alianza militar, fueron más de 31.000 (treinta y una mil) las bombas que, con este material, lanzaron sobre Kosovo (no cuentan aquí las que arrojaron sobre el resto de Yugoslavia), a las que hay que añadir las más de 10.000 (diez mil) que dispararon sobre el territorio de Bosnia-Herzegovina en la guerra civil que padeció está república a mediados de los años 90.
Suma y sigue: ahora también nos enteramos de que Estados Unidos y sus aliados (entre ellos España) usaron bombas con uranio empobrecido en la guerra contra Irak y ya hay 100.000 soldados estadounidenses y 8.000 británicos enfermos por lo que denominan, eufemísticamente, Síndrome del Golfo. Una décima parte de ellos ya no viven para contarlo.
Ahora se nos habla del Síndrome de los Balcanes, y se quiere ocultar la verdad que ya sale a borbotones: ambos síndromes son las consecuencias -diversos tipos de cáncer- que provoca en el ser humano el contacto con material radiactivo (hay otros materiales, como el amianto, que se usan en los ejércitos, que también son nocivos, así como el abuso de vacunas que se les aplican a los soldados). Y esto es sólo la punta del iceberg: dentro de unos años veremos muchas más consecuencias de todo esto.
La olla a presión en la que han intentado ocultar la verdad de los hechos está reventando y se empieza a saber que, además del uranio empobrecido, los ejércitos de la O.T.A.N. han usado bombas con Uranio 236 -más radiactivo que el empobrecido- y con plutonio -un millón de veces más radiactivo que el uranio empobrecido-. Se acaba sabiendo también que el ejército francés está usando bombas con uranio en ejercicios de tiro en el propio territorio de Francia: ¿Quién nos asegura que el ejército español no esté haciendo o no vaya a hacer lo mismo en cualquiera de los campos de tiro que tiene aquí? Además, el uranio para el ejército se saca de las centrales nucleares que, supuestamente, son para sacar energía para uso civil.
En España la población empieza a preocuparse: "¿Cómo? ¿Que nuestros soldaditos están enfermando? ¿Que algunos se mueren?" Pero se olvida del rastro de muerte que soldados españoles, entre otros, han dejado en Iraq y Yugoslavia. En Iraq los casos de cáncer se han multiplicado alarmantemente (niños que no conocieron la guerra mueren cada día de esta enfermedad), y en Yugoslavia -especialmente en Kosovo- el país está regado de chatarra (tanques, fábricas, vehículos, casas... todo destruido) contaminada por la radiactividad, que la gente de allí, empobrecida por la guerra, usa para la compraventa, como juguete para los niños o para arreglar el tejado de su vivienda: la siembra del cáncer nuclear ya está hecha. Nuestros "gloriosos" ejércitos "liberan" países asesinando a sus habitantes o dejándolos enfermos de por vida: ¡Espléndida tarea humanitaria!
Y, frente a la alarma de los soldados españoles que están o han estado en Yugoslavia o Bosnia, el ejército y el gobierno a través de sus "medios de información" intentan seguir engañando al personal, y el único antídoto que ofrecen es seguir negando la realidad y mentir al pueblo y a sus propios soldaditos.

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Un asesino en la Casa Blanca

Si retrotraemos al año 2000 las palabras del filosofo "nada humano me es ajeno", podremos decir "nada de U.S.A. me puede ser ajeno". Y es que, querámoslo o no, los señores Gore y Bush se vienen colando en nuestras casas desde hace tiempo cada vez que encendemos el televisor, se nos meten por las pupilas cuando desplegamos el periódico y atormentan nuestros oídos si intentamos conectar con una emisora de radio, olvidando inocentemente que el país gendarme del Mundo está en campaña electoral. Si conseguimos aislarnos de la persecución del Tío Sam, probablemente nuestro gozo no durará mucho tiempo porque cualquier amigo o amiga con deseos de hacernos un favor nos pondrá al corriente de todas las novedades.
-Tanto el candidato demócrata como el republicano son las dos caras de una misma moneda- diremos tras escuchar a nuestro interlocutor/a solo para ver si nos deja en paz.
-No lo creas -será posiblemente la respuesta.
Y después continuará una larga disertación basada en todo el bombardeo informativo que estamos sufriendo.
Las elecciones norteamericanas han copado los medios de comunicación tanto burgueses como no burgueses. Unos con la esperanza de que nada cambie y otros con la rabia de saber que todo seguirá igual.
Nos han vendido la elección del presidente de Estados Unidos como la gran fiesta de la democracia, cuando solo es el gran circo de la hipocresía. Nada ha faltado en su carpa, burros y elefantes, un Clinton exultante levantando los brazos como auténtico jefe de pista y dos payasos haciendo la versión de tonto y de listo, aunque no sabemos muy bien quien es quien.
Bush es el arbusto, la pequeña planta cuyos frutos sabemos perfectamente lo que encierran. A Gore (cornear), le quedan muchas embestidas ocultas detrás de su dulzona sonrisa de político. Ninguno de los dos engaña a nadie, aunque hay mucha gente en Estados Unidos dispuesta a ser engañada porque es lo único que tienen para no deprimirse. A veces se necesita la esperanza de un cambio para seguir avanzando y los americanos que se han acercado a las urnas esperan mucho de su nuevo presidente. Sin embargo, los votos que permitirán a uno de los candidatos trabajar en el despacho Oval de picaresca y fausta memoria no nos terminan de aclarar quien será el vencedor. Eso sí, sea quien sea perderá el pueblo norteamericano y de paso todos los pueblos del mundo.
En 1960 se dio una situación parecida a la actual cuando Kennedy obtuvo una estrecha victoria sobre Nixon. Al parecer, la maquinaria electoral fabricó los votos necesarios para que Kennedy ganase en Illinois y Nixon utilizó la retirada como estrategia. Kennedy paseó su "pedigrí" por el mundo entero, sostuvo una guerra en Vietnam que costó a los Estados Unidos miles de millones y miles de muertos, y un complot, nunca aclarado, le apartó de la presidencia y de la vida para siempre. Nixon consiguió el poder años mas tarde, como dicen en Norteamérica "patience gets up everythings" (la paciencia lo consigue todo), justo premio a no haber desencadenado una "crisis institucional".
Cambió el personaje en las fotografías oficiales, fue otro el aspecto del padre de América que arengaba a las tropas para que siguieran luchando contra el comunismo en Asia, pero el mensaje que encerraban sus palabras no varió ni una sola coma.
El pueblo norteamericano, la gente de la calle que no cotiza en bolsa ni pasea en limusina por el centro de Nueva York, apenas lo notó. Los pobres no saben nada de crisis institucionales porque tienen sus propias crisis.
En U.S.A. no existe sanidad pública y los candidatos a la Casa Blanca han olvidado incluir ese punto en sus programas electorales, un considerable número de hispanos y negros esperan en los corredores de la muerte que la sociedad que se autodefine "más democrática del planeta" culmine su venganza en la silla eléctrica, la horca, la cámara de gas o la camilla donde se prepara la inyección letal. ¡Que importa si se trata de individuos desarrigados! El método de eliminación es a gusto de cada estado de la Unión.
Bush ha demostrado suficientemente durante su etapa de gobernador que puede firmar cualquier sentencia capital sin que le tiemble el pulso, Gore siempre ha sostenido que el "ojo por ojo" de la Biblia debe ser la máxima de los tribunales de justicia.
La pena de muerte no se discute, Bush y Gore coinciden plenamente en sus fines aunque difieran, por aquello de dar opciones a los electores, en los métodos para conseguirlo.
Gore es más intelectual, un hombre que presume de haberse hecho a sí mismo como todo norteamericano que se precie; tal vez por eso sea capaz de arrastrar a los progresistas snobs que ven en él un presidente a su medida. Bush es por el contrario un hijo de papá que terminó la universidad por los pelos y que tiene lagunas culturales como las de Ruidera. Ambos cuentan con expertos asesores de imagen que les indican cómo despertar las simpatías de sus votantes, cómo ocultar lo que puede desfavorecerles, hacer promesas ambiguas para no tener que cumplirlas y lanzar balones fuera si cogerlos entre las manos supone cierto compromiso.
Las elecciones estadounidenses son un pulso entre lo muy malo y lo peor. Gane quien gane, habitará un asesino en la Casa Blanca. Ambos candidatos son partidarios de la pena de muerte; ambos candidatos están dispuestos a permitir que las armas circulen libremente con el pretexto de la autodefensa; uno u otro candidato no tendrá ningún escrúpulo en volver a llevar a su país, y a todos los países "libres" bajo el dominio U.S.A., a una guerra como la del Golfo si está en juego el dinero de los ricos; cualquiera de estos candidatos dejará morir a miles y miles de personas por no dedicar una pequeña parte de los impuestos a financiar la sanidad de quienes no pueden pagarla.
Con Clinton, los trasplantes de los banqueros de Wall Street y sus familias se surten de órganos engendrados en América Latina, los modelos de los grandes modistos se lucen a unas manzanas de casas carentes de calefacción y con los cristales rotos. Con Clinton, los espaldas mojadas que intentan buscar el paraíso americano, son rechazados a golpes en la frontera mexicana, con Clinton la muerte de los pobres, los chicanos y los negros carece de importancia.
¿Será diferente cuando Gore o Bush lleguen a la presidencia? Rotundamente no. El Estado, cualquier forma de Estado, puede tener muchas caras, pero tiene una sola cabeza y carece de todo sentimiento.
La pena de muerte que tanto defienden Bush y Gore no constituye la más mínima prevención de delitos, ni las elecciones norteamericanas que ellos protagonizan la más pequeña esperanza de cambio.
Si dentro de cuatro años se juegan la Casa Blanca a los chinos, será, además de mucho más divertido, más práctico para los bolsillos de los estadounidenses. Dejamos la idea por si les sirve, les podríamos dar muchas más pero nos tememos que los burros y los elefantes no entienden demasiado bien otro lenguaje que no sea el suyo.

Grupo Albatros

Después de un circo mediático (que nos muestran en esta parte del imperio hasta la saciedad), menos de la mitad de los y las estadounidenses votan por el nuevo sheriff que cuidará de que los intereses de los ricos no sean molestados. No importa el nombre de quien se atrinchere en el "Despacho Oval" (con forma de huevo) porque su tarea será la misma: Madero.
Ningún cambio en su concepto de globalización bajo una sola superpotencia: Asfixia económica controlada de la mayoría de los países, con una deuda externa imposible de pagar; compra de asesinos de alto nivel (hoy son Montesinos - Fujimori y ayer Pinochet - Videla - Stroesner) para regir los países; bombardeo de dólares y napalm contra la oposición a su nepotismo; represión a los "espaldas mojadas" y otros inmigrantes desarrapados, mientras colocan puentes de plata a los que sirven a sus intereses para seguir dominando el mundo; continuar sus practicas de asesinato legal con inyección letal, menos espectacular que la horca o la silla eléctrica, sin importar que sean menores o enfermos mentales.
Sin escrúpulos para secuestrar a un mafioso (apoyado durante años por ellos) a costa de asesinar a más de tres mil panameños (pobres, claro) o adelantar golpes de estado en medio mundo, tampoco los van a tener para bombardear y destrozar a miles de pobres iraquíes mientras sus verdugos siguen en el poder. A través de misiles, dólares o mafias como la C.I.A. directamente o a través de corruptos caciques locales, "gane quien gane tú pierdes". Mandando verdugos carceleros, bombas inteligentes o hambrunas y enfermedades, cualquiera de los dos asesinará durante cuatro años sin pestañear, mientras otros poderosos de menor nivel aplaudirán y se lamerán el culo para quedarse con las sobras en las diferentes provincias del Imperio. Por cierto, ¿quién ganó?

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¿Terrorismo?
Ahí va una muestra de las actividades en el mundo de los gobiernos de los Estados Unidos de América (EE.UU.), sus servicios secretos, su ejercito y sus multinacionales:
- Decenas de miles de muertos al día por hambre, por falta de medicinas y por enfermedades que sería sencillísimo curar.
- Cientos de millones de enfermos de por vida por no suministrarles los mínimos recursos suficientes.
- Expolio, para su exclusivo beneficio, de las riquezas naturales de zonas inmensas del planeta.
- Envenenamiento de la naturaleza por ejércitos y empresas.
- Fomento de los enfrentamientos entre gentes de distinta religión.
- Agresiones militares directas (guerras) contra multitud de países en los últimos decenios: Vietnam, Granada, Panamá, Irak, Somalia, Bosnia, Yugoslavia, etc...
- Multitud de agresiones "indirectas" contra otros países y pueblos a través de intervenciones secretas o fomentando regímenes corruptos.
- Apoyo a regímenes políticos dictatoriales en los cinco continentes (como sucedía hasta anteayer con los talibán).
- Entrenamiento en métodos de tortura a la policía, el ejercito y los servicios secretos de muchísimos Estados.
- Asesinatos y represión por todo el mundo de multitud de disidentes sociales y políticos que no les interesan
- Más de cuarenta mil bombas de uranio empobrecido repartidas por toda la geografía de Bosnia y Yugoslavia.
- Tres mil ataques aéreos contra Irak en los últimos tres años.
- ... En el propio EE.UU., por poner un ejemplo: Más de dos millones de presos en sus cárceles y más de cincuenta millones de pobres en sus calles. Y la utilización de muchos trabajadores inmigrantes prácticamente como esclavos. ...Y un largo etcétera.
¿No es esto terrorismo?
Aún así, el gobierno de los EE.UU. y sus lacayos nos machacan hasta la náusea con una campaña de propaganda mediática llena de mentiras y medias verdades. Nos hablan de que el "mundo libre" - ellos - está siendo atacado por el terrorismo y que hay que acometer una gran guerra, que será larga, contra él.
Pero, ¿qué es terrorismo?: Aterrorizar a la gente, no importa con que métodos, para conseguir unos propósitos determinados y unos beneficios para el que ejerce el terror. ¿Acaso no es el gobierno de EE.UU., su policía, sus multinacionales, su ejercito y sus servicios secretos los mayores creadores y exportadores de terrorismo en el mundo: Hundiendo economías, sembrando el pánico y el terror en poblaciones enteras, asesinando o haciendo enfermar a decenas de millones?... Esta "guerra de EE.UU. contra el terrorismo" es, pues, un inmenso ejercicio de hipocresía.
Y como dice el refrán, "quien siembra vientos recoge tempestades". Todo el daño realizado a miles de millones de seres humanos, con la única excusa de defender los intereses de unos cuantos super millonarios, todo ese dolor provocado adrede parece que se ha vuelto, por un instante, contra ellos (lamentablemente, acabando con la vida de miles de inocentes). Pero, aún habiendo sido terrible lo sucedido el once de septiembre en Nueva York, sólo supone una ínfima partecita de todo el terror repartido a lo largo y ancho del plante por esa "gran potencia".
Por otra parte: ¿Quién organizó realmente ese atentado? ¿No sabían nado los omnipotentes servicios secretos norteamericanos? Recordemos, además, que Bin Laden y los talibán de Afganistán fueron apoyados y sostenidos por los EE.UU. hasta hace muy pocos años.
En realidad, esta guerra de la "Justicia Infinita" (curioso nombre) esta montada, entre otras cosas, para que EE.UU. y sus multinacionales controlen los oleoductos por donde circularán hasta el océano Indico las grandes reservas de petróleo y gas que hay en torno al mar Caspio. De paso, se criminalizará a cualquiera que se oponga a la guerra: malos tiempos se avecinan.
¿Y Aznar y su gobierno? Son lo que ya eran: perritos falderos de sus amos, cómplices lameculos de los asesinos.
Que no nos engañen: masacrando a millares de pobres e inocentes no acabarán con los problemas; así sólo conseguirán meternos a todo el mundo en su cenagal.
Y los capitalistas y los Estados con sus gobiernos y sus militares son los auténticos creadores del terror.

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Anarquismo y terrorismo
Abordemos este interesante tema y enfoquémoslo desde una perspectiva anarquista para mostrar cuáles son los principios que los ideales ácratas han mantenido respecto a la táctica terrorista y el uso de la violencia en líneas generales.
A lo largo de la historia, los historiadores y los cronistas del poder han querido mostrar que el anarquismo ha sido una tendencia de claro estigma violento y terrorista que ha perpetrado acciones criminales de manera arbitraria contra lo que los anarquistas consideraban de talante nocivo. Hoy todavía, abriendo el diccionario de María Moliner, nos encontramos que anarquismo es sinónimo de terrorismo y de dinamiterismo. Nada más lejos de la realidad.
Quien quiera ser una persona medianamente objetiva se dará cuenta de que para los anarquistas el uso de la violencia ha sido siempre de forma secundaria y nunca de manera prioritaria.
Pero abordando profundamente el tema, ¿qué es lo que el anarquismo piensa del terrorismo y de la violencia? El anarquismo es un ideal social y de vida de talante humano que considera la vida como lo prioritario para cualquier persona. Pensar esto y actuar de manera contraria sería contradecir un principio lógico de la anarquía. Pero si seguimos analizando, todavía hay quien nos podría decir, y con un libro de historia en la mano, que los anarquistas han perpetrado atentados terroristas y han acciones violentas. Ante esto también tenemos mucho que contestar:
-Por una parte los atentados que a los anarquistas se les ha atribuido, se les ha dado demasiada publicidad. Primero diremos que de aquellos que cometieron atentados anarquistas su idea de anarquismo podría en algún caso ponerse en duda. Por otra parte diremos que aquellos atentados (que sólo ocupan una coyuntura específica de la historia del anarquismo) no pretendían hacer crímenes en masa para atemorizar a la población, sino que eran actos individuales donde el atentador perdía su propia vida.
-También diremos respecto a esto que el movimiento anarquista no era unánime a favor de estos actos, sino que los criticaba por no coincidir para nada con los principios, tácticas y finalidades del anarquismo. Este segundo grupo tiene la razón cuando históricamente ase demuestra que ningún atentado ha conseguido llegar a la anarquía, mientras que las luchas colectivas llevadas a cabo han conseguido importantes conquistas revolucionarias.
-Cuando a los anarquistas se nos achaca el uso de la violencia, tenemos que decir que nunca se utilizó de manera placentera sino como acto de defensa contra los ataques directos de nuestro máximo enemigo, el Estado.
Si a alguien tuvieran que colocarle el letrero de terrorista y violento es a la maquinaria estatal y a aquellos que la amparan, como a todos aquellos que se esfuerzan en implantar nuevos sistemas estatales igualmente represivos.
Como anarquistas debemos condenar de manera unánime la utilización del método violento cuando éste se hace abstracto. Pero no hay que olvidar que el Estado utiliza medios violentos para represaliar al movimiento anarquista, y ante ese ataque nosotros tenemos que actuar en legítima defensa con lo que encontremos a mano. Pero ¡ojo!: nuestra defensa muchas veces no es o no tiene que ser el cóctel molotov o la bomba, sino la propaganda, el arma más eficaz del movimiento.
A todos aquellos que autodenominándose anarquistas aplauden o perpetran atentados de signo violento tenemos que decirles que están equivocados, y que fallan o bien sus ideas o bien sus medios. Nuestras dudas se resuelven con la historia. Veamos un ejemplo histórico: durante la dictadura de Primo de Rivera (1923-1929), Durruti cometió actos violentos como robos a bancos con el fin de financiar a la organización C.N.T. Pero en vísperas de la Revolución de 1936, ante la propuesta de hacer lo mismo, fue Durruti quien se opuso a tal hecho aduciendo que no era conveniente en ese momento. Hemos de tener muy en cuenta en qué tiempos vivimos y cómo hemos de actuar.
Para finalizar, establezcamos los puntos básicos de la lucha anarquista:
1.- La propaganda: Sólo a través de ella conseguiremos llegar al mayor número de gente, y con ella poder mostrar al pueblo las injusticias que se cometen en cualquier rincón del mundo.
2.- La lucha de clases: Conseguir eliminar las desigualdades sociales es un objetivo prioritario y sólo es posible uniendo a los alienados contra la tiranía capitalista.
3.- Adecuación entre medios y fines: Nuestra lucha va encaminada a conseguir una sociedad sin Estado, donde los principios de libertad, igualdad y solidaridad sean lo primordial. Los métodos para alcanzar esta sociedad fraternal no deben estar en contraposición con ella.

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Los asesinatos políticos no sirven para nada, si acaso para empeorar la situación. Es la dispo-sición de las conciencias lo que hay que cambiar. La tarea a emprender es completamente moral, en el ámbito de la mente. El puñal no tiene nada que hacer aquí.
P.-J. Proudhon


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