
Apuntes sobre una guerra imperialista
No más guerras. No más mentiras

No colabores con
los asesinos
La guerra que Estados Unidos y sus más cerriles mamporreros -entre
ellos el gobier-no y el ejército españoles- están preparan-do
para controlar el petróleo iraquí no pue-de provocar más
que náuseas a cualquier persona del planeta que tenga un mínimo
de ética. Náuseas porque intentan escon-der sus espúreos
intereses (hacerse aún más ricos y ser los amos del mundo) pre-tendiendo
engañarnos con el burdo rollo de que es una "guerra contra el
mal"... ¿El mal? ¡Hatajo de embusteros! El mal sois vosotros:
asesinos de niños, mujeres y hombres; ladrones y violadores de La Tie-rra;
torturadores de mentes y de cuerpos;... ¿Cómo se mide la maldad?
¿Por el número de víctimas, torturados, enfermos, ham-brientos...
provocados conscientemente? ¿En el número de asesinados con
vileza y frialdad? Pues, si es así, vosotros, "de-fensores del
mundo occidental y civilizado" sois la peor lacra de la Humanidad: sois
quienes estimuláis que otros tiranos os sir-van como asesinos a sueldo
para, luego, abandonarlos porque ya no responden a vuestros intereses geoestra-tégicos:
eso es lo que le ha pasado a Sadam y su régimen.
Pero, ¿de qué sirven estas palabras, y otras
Grupos Tierra, Albatros y Nestor Majno ![]()
Apuntes sobre una guerra
imperialista
Nos engañan cuando, a través de sus medios de formación
de masas (prensa, radio, televisión...), nos cuentan que la guerra
contra el régimen talibán de Afganistán es una guerra
contra el terrorismo. Los Estados Unidos de América (EE.UU.), con el
apoyo de sus aliados de la O.T.A.N., pretenden otras cosas:
- Controlar el paso del petróleo y el gas que, sacado de las reservas
que hay en torno al Mar Caspio, llegaría al Océano Índico
a través de un oleoducto que atravesaría Afganistán.
De paso, explotar las riquezas en gas, petróleo y otros minerales que
hay en el subsuelo de este país.
- Acercar sus ejércitos hasta la misma panza de Rusia, controlando,
además del propio Afganistán, otras repúblicas ex-soviéticas:
Tayikistán, Uzbekistán, Turkmenistán, etc. De esta manera,
Rusia se vería cercada, cada vez más, por países en los
que hay tropas potencialmente enemigas... En fin, es un paso más para
lograr el sometimiento de este extenso país y conseguir la entrada
plena de las multinacionales "occidentales" en él.
- Es un toque de atención, también, a China (país al
que EE.UU. considera, cada vez más, como uno de sus grandes competidores
a nivel mundial): el ejército norteamericano muestra su poderío
militar a los gobernantes chinos justo en un país fronterizo y, además,
va estableciendo tropas suyas en países cercanos.
- EE.UU. vuelve a demostrar, con otra guerra, quién es el gendarme
mundial... por si había alguna duda. Y quiere hacernos ver que machacará
a quien se oponga a su poderío: en este contexto hay que entender sus
mensajes que hablan de una guerra larga.
- El ejército norteamericano prueba, en una guerra real, nuevas armas
(algunas ya usadas contra Iraq, Bosnia o Yugoslavia), cada vez más
mortíferas, destructivas y aterradoras; y experimenta, igualmente,
nuevas estrategias y tácticas guerreras.
- Esta guerra supondrá un tirón tremendo para la economía
capitalista de los EE.UU. La industria armamentista y las empresas más
potentes (nacionales y multinacionales) engordarán sus beneficios espectacularmente.
Así, el capitalismo norteamericano se reforzará frente a sus
competidores más directos: la Unión Europea y Japón.
- La guerra supone, además, una justificación ideal para el
control social, policiaco y militar. Aprovechando el conflicto bélico
se va a atacar, directa o indirectamente, a todos los sectores sociales disidentes:
pacifistas, antimilitaristas, organizaciones sociales que se opongan al capitalismo
y al Estado, etc. De esto ya están copiando otros gobiernos sometidos
al imperialismo yanki, como el español.
Los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono (de cuya autoría
nada sabemos, salvo lo que nos quieran decir: unas veces nos cuentan que ha
sido Bin Laden; otras, que está la mano del go-bierno de Iraq detrás;
otras, que si era un grupo autónomo sin ninguna conexión efectiva
con una organización mayor...) supusieron, de hecho, la excusa perfecta
para acelerar la puesta en práctica de planes estratégicos -ya
pensados y estudiados con antelación- de control social y para el dominio
de regiones y riquezas del planeta: planes que, en definitiva, fueron diseñados
conjuntamente por el gobierno de los EE.UU., su ejército, sus servicios
secretos y sus empresas multinacionales.
Por supuesto que esto no es una guerra contra el terrorismo (del que EE.UU.
es creador y expor-tador). Es evidente que EE.UU. y la O.T.A.N. no van a liberar
a Afganistán del fanatismo religioso (a quienes quieren poner en el
poder son tan fanáticos, tan represores y tan asesinos como los talibán).
EE.UU. y la O.T.A.N. convertirán al multimillonario, alucinado y ex-agente
de la C.I.A., Osama bin Laden, en un héroe y/o en un mártir
para millones de personas en el mundo y, a la larga, todo esto se volverá
contra ellos.
...Y, además, les importa una mierda la masacre de niños mujeres
y hombres que no tienen nada que ver con todo este follón que han montado
otros. Como tampoco les importa nada la suerte de los refugiados que huyen
de las bombas y la miseria.
Sin aún nos queda dignidad, con las pocas o muchas fuerzas que tengamos,
con nuestra voz y nuestra presencia, debemos oponernos a esta guerra imperialista
provocada por los intereses de unos pocos poderosos para quienes los seres
humanos no somos más que carne de cañón y números
en sus cuentas de beneficios...¡Que no te derroten!
Por una sociedad sin estado, sin ejércitos y sin capitalismo.
El estado de la cuestión
Establecer una perspectiva anarquista ante el ataque terrorista en EE.UU.
es algo que se antoja necesario, pues nosotros también tenemos cosas
que decir ante el hecho. Pero en el análisis que vamos a establecer,
no solo vamos a hablar del brutal ataque terrorista, sino de lo que ha podido
provocar este hecho y cuales son las consecuencias que se pueden extraer de
toda esta situación.
El hecho poco se puede narrar. Aquí sí que se ve bien ese refrán
de una imagen vale más que mil palabras. Y así es, podríamos
aquí emplear multitud de palabras para describir el hecho, pero sería
redundar más sobre lo mismo.
Lo que mas puede interesar es que ha podido provocar un ataque de tal magnitud,
y mas sin saber aun quien lo ha perpetrado, aunque los indicios apuntan a
los fundamentalistas del mundo islámico. Desde el inicio de la década
de los 90 se produce por parte de EE.UU. una intensificación de su
campaña contra el mundo islámico, en lo que se refiere a materia
política y materia económica. Todos recordamos la Guerra del
Golfo en 1991 por el interés petrolero de Kuwait. Pero quizá,
y para ser más analíticos en el tema, deberíamos retrotraernos
mucho más en el tiempo, y analizar el origen de este encarnizado odio
entre el mundo occidental y el Islam. Odio mutuo, dicho sea de paso.
En 1948 se creó en territorio palestino, con el beneplácito
de la O.N.U., el Estado de Israel como solución para todos los judíos
desplazados con motivo de la Segunda Guerra Mundial. Supuestamente la creación
de este nuevo Estado no tenía que ir en detrimento de la población
árabe residente en ese territorio. Pero sabemos que los intereses de
Occidente eran otros y, desde entonces, la zona es un permanente foco de conflictos.
Otro foco de conflictos en Oriente se produjo a partir de 1979 cuando en Irán
se produce la revolución encabezada por el ayatollah Jomeini. En EE.UU.,
que tenía intereses petroleros en la zona, cunde el terror cuando un
islamista se hace con el control de la situación. Los norteamericanos
necesitan alguien en la zona que haga el trabajo sucio. ¿A quien encuentran?.
A Iraq y a Sadam Hussein. Con ello estalla la guerra irano-iraquí,
siendo Iraq armado por EE.UU. Al final a los yanquis el aliado le salió
fallido, y Sadam Hussein se volvió contra los intereses americanos,
de ahí que surgiera en 1991 la Guerra del Golfo.
Estos son dos de los hechos principales en la lucha de unos contra otros,
aparte de otros conflictos con Arabia Saudí, Libia, Líbano...
Pero si tuviéramos que aglutinarlos todos no acabaríamos nunca.
Pasemos ahora a como son ambos "bandos", en qué se caracteriza
EE.UU. y en qué se caracterizan los países islámicos.
Estados Unidos es la primera fuerza militar y el país imperialista
por excelencia. La política que lleva es de expansión, pero
no una expansión de conquista en el sentido político y territorial,
sino en el sentido económico. Los países que se apartan de su
disciplina son duramente castigados, directa o indirectamente. A nadie se
le escapa que los países de América Latina son semiesclavos
de la potencia norteamericana y que muchos de los golpes de Estado de carácter
fascista y tirano que se produjeron en Sudamérica estaban subvencionados
por EE.UU. Ahí esta el caso de Chile o Argentina, donde Norteamérica
dio ayuda económica y humana a Pinochet y Videla. También la
Escuela de las Américas, auténtica academia de torturadores
dictadores. También mantiene una vigilancia sobre el mundo occidental,
sobre todo de talante económico (aunque también político),
y su moneda, el dólar, rige los mercados internacionales. Son en definitiva
los jefes del mundo, la policía del mundo. Dan lecciones de democracia
y libertad, pero son los primeros en violar los derechos humanos tanto dentro
de su país (pena de muerte) como fuera (imposición de gobiernos
dictatoriales).
Los países islámicos se caracterizan por estar fuertemente sujetos
a sus dogmas religiosos, que rigen su vida diaria, y por estar dominados por
tiranos que tienen en esos países sus propios cortijos donde hacen
lo que les place. La vulnerabilidad de los derechos humanos también
es grande en esos países. Como ejemplo podemos poner el régimen
talibán, el más dogmático e integrista. Ahí está
prohibido todo tipo de libertades de expresión, ideológica o
de culto; la mujer es maltratada y humillada; la pena de muerte se impone
a veces sin ni siquiera un juicio, etc... En otros países islámicos
se acepta la ablación (estirpación de los órganos de
placer). Nos encontramos ante un régimen de barbarie en el que nadie
hace nada desde la perspectiva social y pedagógica.
Estos son los aspectos que caracterizan ambos tipos de países (como
inciso establecer que al referirnos a EE.UU. o a países islámicos,
es a nivel estatal e institucional, jamas criticaremos a los pueblos de ambos
sitios, por ser gente engañada por sus gobernantes). Estos son los
países tan enfrentados entre sí. Y cuando un fundamentalismo
mete el dedo en la llaga de otro fundamentalismo ocurren cosas como la del
atentado de Nueva York. Quien siembra vientos recoge tempestades, quien siembra
odio, odio recoge. Pero lo más triste de todo es que siempre pierden
los mismos. En la Guerra del Golfo murieron civiles inocentes, en la Guerra
de los Balcanes lo mismo y en el atentado de EE.UU. también. Gente
que a lo mejor piensa como nosotros, muere en estas guerras merced al capricho
de cuatro o cinco caciques que no tienen ética ninguna.
Las consecuencias que se pueden derivar de todos estos hechos las vamos a
desgajar en dos partes: consecuencias politico-sociales y consecuencias económicas.
Consecuencias político-sociales
La primera consecuencias que nos encontraremos, como en toda crisis similar
a la actual, es la venganza de unas facciones sobre otras. Para estos contrincantes
no existe otro medio que la ley del talión, y ahí nos encontramos
ante el primer gran problema: para ellos el fin justifica los medios. Y los
hechos son evidentes. Lo mismo da bombardear una población entera que
estampar un avión contra un edificio. Lo importante es el daño
y la destrucción.
Todo esto puede provocar un alineamiento de los países capitalistas
contra el llamado "terrorismo internacional". Y aquí nosotros
sí tenemos mucho que analizar, pues en todas las agendas apuntan al
anarquismo como integrante de grupos terroristas. No hace mucho tiempo que
la Europol confeccionó un programa con los movimientos contra los que
tenía que luchar y el anarquismo estaba en su lista. El atentado en
EE.UU. se entiende como un atentado anticapitalista y engloban a todos los
movimientos anticapitalistas dentro de esa vía de acción. Nada
más lejos de la realidad. Pero aunque nosotros (y mucha otra gente)
sepamos que nuestra vía no es el terrorismo, tenemos que estar alerta,
pues los capitalistas pueden aprovechar esta coyuntura para hacernos mucho
daño. Incluso hay gritos que hablan de castigar ya duramente a los
movimientos radicales. Es más, hace poco, una propuesta estadounidense
sobre un escudo antimisiles no fue bien vista por muchos países y ahora
pueden aprovechar este hecho para ponerlo otra vez en liza.
Como consecuencias sociales de un hipotético ataque contra supuestos
culpables del atentado, nos podemos volver a encontrar con millones de personas
inocentes que pagan con su vida el capricho de los gobiernos y Estados.
Con estas soluciones que se proponen entramos en un toma y daca, donde cada
uno va sacando sus propios mártires, ya sean humanos o simbólicos,
entrándose en un circulo vicioso sin fin. Las soluciones (que propondremos
mas adelante) no deben ir en esa línea.
El alineamiento de países vuelve a producir un movimiento militarista,
donde soldados, engañados o empujados a ese mundo, se aprestan a morir
sin causa alguna. Se vuelve a establecer la movilización de los ejércitos
capitalistas de la O.T.A.N. Pero en el otro lado la cosa no cambia, y empujados
por la idea dogmática de la religión y de una llamada Guerra
Santa mueren inocentes por un paraíso que no existe.
Consecuencias económicas
Crisis económicas importantes entre occidente y oriente encontramos
tres en los últimos treinta años. La primera en 1973, a consecuencia
de la cuarta guerra arabe-israeli (la del Yon Kippur), por la cual los mandatarios
árabes subieron el precio del barril del petróleo en la reunión
de la O.P.E.P. Esto creó una gran crisis mundial a escala petrolífera
y económica, pues muy pocos países pudieron aguantar los enormes
precios proteccionistas de los exportadores de petróleo. La segunda
crisis se produce en 1979, cuando Jomeini accede al poder en Irán y
el precio del barril se dispara. No fue tan importante como la primera, pero
también creo problemas a nivel internacional. La tercera se produjo
en 1991 y como consecuencia de la Guerra del Golfo.
Ahora nos volvemos a encontrar en una coyuntura similar, pero agravada por
el hecho de que la economía está en período de recesión,
y todos los precios tienden a equipararse a la máxima mundial. ¿Podrá
alguien aguantar la especulación de los más poderosos? No nos
engañemos, si una gran crisis estalla, no la va a sufrir los capitalistas
de los países ricos, ni el jeque petrolero de los países árabes.
La van a sufrir los pobres, el pueblo de todos los países, los que
viven el día a día. En definitiva, la sufren los trabajadores
y alienados, aquellos a quienes esos Estados explota sin ninguna consideración.
Ahora también, y unido al avance armamentístico y militarista,
se derrocharon por ambos lados millones y millones para equipar ejércitos
y comprar armas. Eso también lo sufre el pueblo, pues verá que
ante la crisis económica el precio y el impuesto sube mientras que
las prestaciones bajan.
Los organismos internacionales del capitalismo, como el Banco Mundial o el
Fondo Monetario Internacional, pueden ahogar a los países islámicos
poniéndoles todas las trabas posibles. Para la clase trabajadora de
todo el mundo las consecuencias económicas de un conflicto a gran escala
pueden ser brutales.
Propuestas libertarias
Esta claro que con la barbarie terrorista y con la dialéctica de las
armas no vamos a llegar a ningún lado, sino a donde que quieren llevarnos
los capitalistas y los políticos de este mundo. Tenemos que establecer
unos nuevos principios de lucha contra el capitalismo mundial. Ante esto tenemos
dos enemigos capitales, la especulación y la religión, dos de
los puntos que hemos tratado aquí como principales. Nuestras tácticas
de lucha tienen que volver a ser las tradicionales: la propaganda, la acción
directa y la lucha de clases. Este último punto es importante, porque
mientras los dirigentes del mundo y los gobiernos llaman a una guerra entre
pueblos, y por ende fratricida, nosotros vemos que el enemigo no es el pueblo,
sino la división de la sociedad en clases. El primer crimen es ver
como una parte del Planeta, la gran mayoría, se muere de hambre por
el capricho de otra. Ese es el terrorismo más grave que sufre esta
sociedad. Y por ello los pueblos del mundo tienen que entablar una lucha definitiva
a estas injusticias. Ante un desenfrenado exceso de fanatismo y de nacionalismo
extremo, tenemos que anteponer una educación pedagógica basada
en la igualdad y la fraternidad, bajo principios de racionalidad e integridad.
Está claro que la pena de muerte o la ablación son problemas
que, con una educación concienzuda, se puede llegar a erradicar.
Por último decir que un tiro, una bomba o una destrucción causa
daños humanos y daños materiales. Pero eso jamás erosiona
la política de un país. Todo lo contrario, la reafirma e incluso
la incrementa. Pero una propaganda educativa, que muestre las contradicciones
del sistema, es lo que más daño les hace, pues sólo la
verdad puede echar abajo los pilares de la injusticia.
Lanzamos, pues, un grito de solidaridad a todos los pueblos del mundo para
que se unan y combatan de manera decidida el capitalismo, el fanatismo y el
nacionalismo. Sin la unión fraternal y combativa de todos, los actos
despóticos y humillantes los seguirá sufriendo el pueblo, tenga
éste las características que tenga. Por la anarquía.
Grupos Albatros y Nestor Majno
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No más guerras.
No más mentiras
Desde diferentes ambientes de los círculos del poder: gobernantes de
diferentes países, diplomáticos, diversos "periodistas"
de los medios de adoctrinamiento de masas (prensa, radio, TV) se repite, invariablemente,
que la situación en Afganistán, provocada por la guerra, está
llevando a este país a la anarquía.
Suponemos que, en muchos casos, será una desinformación interesada.
Pero, en otros, es debido a que la ignorancia es muy atrevida y, en seguida,
desde los medios oficiales y periodísticos, se suelta la patada sin
tener ni idea de lo que dicen... para ver qué sale.
Unos y otros saben, o deberían saber, que el anarquismo es contrario
al poder, en dos palabras: contrario a que unos manden sobre otros; por lo
tanto es favorable a que la gente, el pueblo, tome los acuerdos que crea oportunos
en cada momento y situación. Ahora bien, los acuerdos deben respetar
el que todos somos iguales y hay que tomarlos en libertad. La anarquía
no es, por tanto, el caos: es una organización social que resulta de
la coordinación de pequeñas asociaciones formadas por los humanos
imperando la solidaridad y el apoyo mutuo para conseguir unos objetivos comunes.
Por eso, la anarquía, el anarquismo y los anarquistas le estorbamos
a los mandamases, y por eso ensucian siempre que pueden estos términos.
Que no: que no queremos ningún gobierno, porque todos oprimen al pueblo;
que no queremos a los ricachones capitalistas, porque son unos chupasangres
explotadores; que queremos la desaparición de todos los ejércitos,
protectores de los ricos y los poderosos y asesinos de los pueblos; que no
nos gustan las religiones, causa del embrutecimiento y del enfrentamiento
entre los seres humanos; que no queremos cuerpos represivos (policías
y similares) que nos humillan y que controlan a quien piensa distinto de los
que mandan; que no queremos vivir al dictado de lo que diga la televisión...
Son todos ellos, y algunos más, los auténticos causantes del
desorden y del odio en el mundo.
Queremos vivir en paz, respetando nuestro planeta, apoyándonos solidariamente
entre todos, viviendo libremente y organizando nuestras vidas conforme a nuestras
necesidades, desde la colaboración con los demás habitantes
de la Tierra.
Otra vez el Estado miente,
otra vez el ejército asesina
A pesar de los esfuerzos del gobierno y el ejército españoles
por ocultar y retorcer la realidad, los hechos son tozudos y acaban saliendo
a la luz: la O.T.A.N. usó y abusó de las bombas de uranio empobrecido
en la guerra de Yugoslavia. Según la propia alianza militar, fueron
más de 31.000 (treinta y una mil) las bombas que, con este material,
lanzaron sobre Kosovo (no cuentan aquí las que arrojaron sobre el resto
de Yugoslavia), a las que hay que añadir las más de 10.000 (diez
mil) que dispararon sobre el territorio de Bosnia-Herzegovina en la guerra
civil que padeció está república a mediados de los años
90.
Suma y sigue: ahora también nos enteramos de que Estados Unidos y sus
aliados (entre ellos España) usaron bombas con uranio empobrecido en
la guerra contra Irak y ya hay 100.000 soldados estadounidenses y 8.000 británicos
enfermos por lo que denominan, eufemísticamente, Síndrome del
Golfo. Una décima parte de ellos ya no viven para contarlo.
Ahora se nos habla del Síndrome de los Balcanes, y se quiere ocultar
la verdad que ya sale a borbotones: ambos síndromes son las consecuencias
-diversos tipos de cáncer- que provoca en el ser humano el contacto
con material radiactivo (hay otros materiales, como el amianto, que se usan
en los ejércitos, que también son nocivos, así como el
abuso de vacunas que se les aplican a los soldados). Y esto es sólo
la punta del iceberg: dentro de unos años veremos muchas más
consecuencias de todo esto.
La olla a presión en la que han intentado ocultar la verdad de los
hechos está reventando y se empieza a saber que, además del
uranio empobrecido, los ejércitos de la O.T.A.N. han usado bombas con
Uranio 236 -más radiactivo que el empobrecido- y con plutonio -un millón
de veces más radiactivo que el uranio empobrecido-. Se acaba sabiendo
también que el ejército francés está usando bombas
con uranio en ejercicios de tiro en el propio territorio de Francia: ¿Quién
nos asegura que el ejército español no esté haciendo
o no vaya a hacer lo mismo en cualquiera de los campos de tiro que tiene aquí?
Además, el uranio para el ejército se saca de las centrales
nucleares que, supuestamente, son para sacar energía para uso civil.
En España la población empieza a preocuparse: "¿Cómo?
¿Que nuestros soldaditos están enfermando? ¿Que algunos
se mueren?" Pero se olvida del rastro de muerte que soldados españoles,
entre otros, han dejado en Iraq y Yugoslavia. En Iraq los casos de cáncer
se han multiplicado alarmantemente (niños que no conocieron la guerra
mueren cada día de esta enfermedad), y en Yugoslavia -especialmente
en Kosovo- el país está regado de chatarra (tanques, fábricas,
vehículos, casas... todo destruido) contaminada por la radiactividad,
que la gente de allí, empobrecida por la guerra, usa para la compraventa,
como juguete para los niños o para arreglar el tejado de su vivienda:
la siembra del cáncer nuclear ya está hecha. Nuestros "gloriosos"
ejércitos "liberan" países asesinando a sus habitantes
o dejándolos enfermos de por vida: ¡Espléndida tarea humanitaria!
Y, frente a la alarma de los soldados españoles que están o
han estado en Yugoslavia o Bosnia, el ejército y el gobierno a través
de sus "medios de información" intentan seguir engañando
al personal, y el único antídoto que ofrecen es seguir negando
la realidad y mentir al pueblo y a sus propios soldaditos.

Si retrotraemos al año 2000 las palabras del filosofo "nada humano
me es ajeno", podremos decir "nada de U.S.A. me puede ser ajeno".
Y es que, querámoslo o no, los señores Gore y Bush se vienen
colando en nuestras casas desde hace tiempo cada vez que encendemos el televisor,
se nos meten por las pupilas cuando desplegamos el periódico y atormentan
nuestros oídos si intentamos conectar con una emisora de radio, olvidando
inocentemente que el país gendarme del Mundo está en campaña
electoral. Si conseguimos aislarnos de la persecución del Tío
Sam, probablemente nuestro gozo no durará mucho tiempo porque cualquier
amigo o amiga con deseos de hacernos un favor nos pondrá al corriente
de todas las novedades.
-Tanto el candidato demócrata como el republicano son las dos caras
de una misma moneda- diremos tras escuchar a nuestro interlocutor/a solo para
ver si nos deja en paz.
-No lo creas -será posiblemente la respuesta.
Y después continuará una larga disertación basada en
todo el bombardeo informativo que estamos sufriendo.
Las elecciones norteamericanas han copado los medios de comunicación
tanto burgueses como no burgueses. Unos con la esperanza de que nada cambie
y otros con la rabia de saber que todo seguirá igual.
Nos han vendido la elección del presidente de Estados Unidos como la
gran fiesta de la democracia, cuando solo es el gran circo de la hipocresía.
Nada ha faltado en su carpa, burros y elefantes, un Clinton exultante levantando
los brazos como auténtico jefe de pista y dos payasos haciendo la versión
de tonto y de listo, aunque no sabemos muy bien quien es quien.
Bush es el arbusto, la pequeña planta cuyos frutos sabemos perfectamente
lo que encierran. A Gore (cornear), le quedan muchas embestidas ocultas detrás
de su dulzona sonrisa de político. Ninguno de los dos engaña
a nadie, aunque hay mucha gente en Estados Unidos dispuesta a ser engañada
porque es lo único que tienen para no deprimirse. A veces se necesita
la esperanza de un cambio para seguir avanzando y los americanos que se han
acercado a las urnas esperan mucho de su nuevo presidente. Sin embargo, los
votos que permitirán a uno de los candidatos trabajar en el despacho
Oval de picaresca y fausta memoria no nos terminan de aclarar quien será
el vencedor. Eso sí, sea quien sea perderá el pueblo norteamericano
y de paso todos los pueblos del mundo.
En 1960 se dio una situación parecida a la actual cuando Kennedy obtuvo
una estrecha victoria sobre Nixon. Al parecer, la maquinaria electoral fabricó
los votos necesarios para que Kennedy ganase en Illinois y Nixon utilizó
la retirada como estrategia. Kennedy paseó su "pedigrí"
por el mundo entero, sostuvo una guerra en Vietnam que costó a los
Estados Unidos miles de millones y miles de muertos, y un complot, nunca aclarado,
le apartó de la presidencia y de la vida para siempre. Nixon consiguió
el poder años mas tarde, como dicen en Norteamérica "patience
gets up everythings" (la paciencia lo consigue todo), justo premio a
no haber desencadenado una "crisis institucional".
Cambió el personaje en las fotografías oficiales, fue otro el
aspecto del padre de América que arengaba a las tropas para que siguieran
luchando contra el comunismo en Asia, pero el mensaje que encerraban sus palabras
no varió ni una sola coma.
El pueblo norteamericano, la gente de la calle que no cotiza en bolsa ni pasea
en limusina por el centro de Nueva York, apenas lo notó. Los pobres
no saben nada de crisis institucionales porque tienen sus propias crisis.
En U.S.A. no existe sanidad pública y los candidatos a la Casa Blanca
han olvidado incluir ese punto en sus programas electorales, un considerable
número de hispanos y negros esperan en los corredores de la muerte
que la sociedad que se autodefine "más democrática del
planeta" culmine su venganza en la silla eléctrica, la horca,
la cámara de gas o la camilla donde se prepara la inyección
letal. ¡Que importa si se trata de individuos desarrigados! El método
de eliminación es a gusto de cada estado de la Unión.
Bush ha demostrado suficientemente durante su etapa de gobernador que puede
firmar cualquier sentencia capital sin que le tiemble el pulso, Gore siempre
ha sostenido que el "ojo por ojo" de la Biblia debe ser la máxima
de los tribunales de justicia.
La pena de muerte no se discute, Bush y Gore coinciden plenamente en sus fines
aunque difieran, por aquello de dar opciones a los electores, en los métodos
para conseguirlo.
Gore es más intelectual, un hombre que presume de haberse hecho a sí
mismo como todo norteamericano que se precie; tal vez por eso sea capaz de
arrastrar a los progresistas snobs que ven en él un presidente a su
medida. Bush es por el contrario un hijo de papá que terminó
la universidad por los pelos y que tiene lagunas culturales como las de Ruidera.
Ambos cuentan con expertos asesores de imagen que les indican cómo
despertar las simpatías de sus votantes, cómo ocultar lo que
puede desfavorecerles, hacer promesas ambiguas para no tener que cumplirlas
y lanzar balones fuera si cogerlos entre las manos supone cierto compromiso.
Las elecciones estadounidenses son un pulso entre lo muy malo y lo peor. Gane
quien gane, habitará un asesino en la Casa Blanca. Ambos candidatos
son partidarios de la pena de muerte; ambos candidatos están dispuestos
a permitir que las armas circulen libremente con el pretexto de la autodefensa;
uno u otro candidato no tendrá ningún escrúpulo en volver
a llevar a su país, y a todos los países "libres"
bajo el dominio U.S.A., a una guerra como la del Golfo si está en juego
el dinero de los ricos; cualquiera de estos candidatos dejará morir
a miles y miles de personas por no dedicar una pequeña parte de los
impuestos a financiar la sanidad de quienes no pueden pagarla.
Con Clinton, los trasplantes de los banqueros de Wall Street y sus familias
se surten de órganos engendrados en América Latina, los modelos
de los grandes modistos se lucen a unas manzanas de casas carentes de calefacción
y con los cristales rotos. Con Clinton, los espaldas mojadas que intentan
buscar el paraíso americano, son rechazados a golpes en la frontera
mexicana, con Clinton la muerte de los pobres, los chicanos y los negros carece
de importancia.
¿Será diferente cuando Gore o Bush lleguen a la presidencia?
Rotundamente no. El Estado, cualquier forma de Estado, puede tener muchas
caras, pero tiene una sola cabeza y carece de todo sentimiento.
La pena de muerte que tanto defienden Bush y Gore no constituye la más
mínima prevención de delitos, ni las elecciones norteamericanas
que ellos protagonizan la más pequeña esperanza de cambio.
Si dentro de cuatro años se juegan la Casa Blanca a los chinos, será,
además de mucho más divertido, más práctico para
los bolsillos de los estadounidenses. Dejamos la idea por si les sirve, les
podríamos dar muchas más pero nos tememos que los burros y los
elefantes no entienden demasiado bien otro lenguaje que no sea el suyo.
Grupo Albatros
Después de un circo mediático (que nos muestran en esta parte
del imperio hasta la saciedad), menos de la mitad de los y las estadounidenses
votan por el nuevo sheriff que cuidará de que los intereses de los
ricos no sean molestados. No importa el nombre de quien se atrinchere en el
"Despacho Oval" (con forma de huevo) porque su tarea será
la misma: Madero.
Ningún cambio en su concepto de globalización bajo una sola
superpotencia: Asfixia económica controlada de la mayoría de
los países, con una deuda externa imposible de pagar; compra de asesinos
de alto nivel (hoy son Montesinos - Fujimori y ayer Pinochet - Videla - Stroesner)
para regir los países; bombardeo de dólares y napalm contra
la oposición a su nepotismo; represión a los "espaldas
mojadas" y otros inmigrantes desarrapados, mientras colocan puentes de
plata a los que sirven a sus intereses para seguir dominando el mundo; continuar
sus practicas de asesinato legal con inyección letal, menos espectacular
que la horca o la silla eléctrica, sin importar que sean menores o
enfermos mentales.
Sin escrúpulos para secuestrar a un mafioso (apoyado durante años
por ellos) a costa de asesinar a más de tres mil panameños (pobres,
claro) o adelantar golpes de estado en medio mundo, tampoco los van a tener
para bombardear y destrozar a miles de pobres iraquíes mientras sus
verdugos siguen en el poder. A través de misiles, dólares o
mafias como la C.I.A. directamente o a través de corruptos caciques
locales, "gane quien gane tú pierdes". Mandando verdugos
carceleros, bombas inteligentes o hambrunas y enfermedades, cualquiera de
los dos asesinará durante cuatro años sin pestañear,
mientras otros poderosos de menor nivel aplaudirán y se lamerán
el culo para quedarse con las sobras en las diferentes provincias del Imperio.
Por cierto, ¿quién ganó?
¿Terrorismo?
Ahí va una muestra de las actividades en el mundo de los gobiernos
de los Estados Unidos de América (EE.UU.), sus servicios secretos,
su ejercito y sus multinacionales:
- Decenas de miles de muertos al día por hambre, por falta de medicinas
y por enfermedades que sería sencillísimo curar.
- Cientos de millones de enfermos de por vida por no suministrarles los mínimos
recursos suficientes.
- Expolio, para su exclusivo beneficio, de las riquezas naturales de zonas
inmensas del planeta.
- Envenenamiento de la naturaleza por ejércitos y empresas.
- Fomento de los enfrentamientos entre gentes de distinta religión.
- Agresiones militares directas (guerras) contra multitud de países
en los últimos decenios: Vietnam, Granada, Panamá, Irak, Somalia,
Bosnia, Yugoslavia, etc...
- Multitud de agresiones "indirectas" contra otros países
y pueblos a través de intervenciones secretas o fomentando regímenes
corruptos.
- Apoyo a regímenes políticos dictatoriales en los cinco continentes
(como sucedía hasta anteayer con los talibán).
- Entrenamiento en métodos de tortura a la policía, el ejercito
y los servicios secretos de muchísimos Estados.
- Asesinatos y represión por todo el mundo de multitud de disidentes
sociales y políticos que no les interesan
- Más de cuarenta mil bombas de uranio empobrecido repartidas por toda
la geografía de Bosnia y Yugoslavia.
- Tres mil ataques aéreos contra Irak en los últimos tres años.
- ... En el propio EE.UU., por poner un ejemplo: Más de dos millones
de presos en sus cárceles y más de cincuenta millones de pobres
en sus calles. Y la utilización de muchos trabajadores inmigrantes
prácticamente como esclavos. ...Y un largo etcétera.
¿No es esto terrorismo?
Aún así, el gobierno de los EE.UU. y sus lacayos nos machacan
hasta la náusea con una campaña de propaganda mediática
llena de mentiras y medias verdades. Nos hablan de que el "mundo libre"
- ellos - está siendo atacado por el terrorismo y que hay que acometer
una gran guerra, que será larga, contra él.
Pero, ¿qué es terrorismo?: Aterrorizar a la gente, no importa
con que métodos, para conseguir unos propósitos determinados
y unos beneficios para el que ejerce el terror. ¿Acaso no es el gobierno
de EE.UU., su policía, sus multinacionales, su ejercito y sus servicios
secretos los mayores creadores y exportadores de terrorismo en el mundo: Hundiendo
economías, sembrando el pánico y el terror en poblaciones enteras,
asesinando o haciendo enfermar a decenas de millones?... Esta "guerra
de EE.UU. contra el terrorismo" es, pues, un inmenso ejercicio de hipocresía.
Y como dice el refrán, "quien siembra vientos recoge tempestades".
Todo el daño realizado a miles de millones de seres humanos, con la
única excusa de defender los intereses de unos cuantos super millonarios,
todo ese dolor provocado adrede parece que se ha vuelto, por un instante,
contra ellos (lamentablemente, acabando con la vida de miles de inocentes).
Pero, aún habiendo sido terrible lo sucedido el once de septiembre
en Nueva York, sólo supone una ínfima partecita de todo el terror
repartido a lo largo y ancho del plante por esa "gran potencia".
Por otra parte: ¿Quién organizó realmente ese atentado?
¿No sabían nado los omnipotentes servicios secretos norteamericanos?
Recordemos, además, que Bin Laden y los talibán de Afganistán
fueron apoyados y sostenidos por los EE.UU. hasta hace muy pocos años.
En realidad, esta guerra de la "Justicia Infinita" (curioso nombre)
esta montada, entre otras cosas, para que EE.UU. y sus multinacionales controlen
los oleoductos por donde circularán hasta el océano Indico las
grandes reservas de petróleo y gas que hay en torno al mar Caspio.
De paso, se criminalizará a cualquiera que se oponga a la guerra: malos
tiempos se avecinan.
¿Y Aznar y su gobierno? Son lo que ya eran: perritos falderos de sus
amos, cómplices lameculos de los asesinos.
Que no nos engañen: masacrando a millares de pobres e inocentes no
acabarán con los problemas; así sólo conseguirán
meternos a todo el mundo en su cenagal.
Y los capitalistas y los Estados con sus gobiernos y sus militares son los
auténticos creadores del terror.
Los asesinatos políticos no sirven para nada, si acaso para empeorar
la situación. Es la dispo-sición de las conciencias lo que hay
que cambiar. La tarea a emprender es completamente moral, en el ámbito
de la mente. El puñal no tiene nada que hacer aquí.
P.-J. Proudhon