Teatro Alameda.
Domingo 19 de Abril de 1963. Son las 2:45 PM. Falta 15 minutos para que comience la película, "Santo contra las momias Aztecas", de todos los confines del cerro bajan los jóvenes y niños, con sus ropas de domingo y sus mejores zapatos a toda carrera a instalarse en la cola de la taquilla para comprar la entrada de Bs. 0,75, el cual es el precio de "matiné", de tres a cinco.
Los más pequeños de la mano de sus padres o hermanos mayores, asistían a esta circunstancia, como cuando Aureliano Buendía al lado su padre, descubrió en la tienda de Melquíades el hielo.
Frente a unas 500 butacas, un gigantesco y rectangular espacio en blanco, lo llamaban pantalla, que al oscurecerse el recinto, cobraba luz y aparecían diferentes personajes. De la pantalla estos personajes quedaban para siempre en las fantasías y los sueños de la muchachada.
La magia del Cine Alameda, no será jamás olvidada por quienes descubrieron allí, cómo el celuloide se apoderaba por un par de horas de las vidas de los asistentes.
Quienes descubrieron a Jhonny Wesmuler comandando un ejército de feroces elefantes contra los que profanaban el cementerio de sus antepasados en busca de marfil, los que con Maciste, asistieron a la lucha contra la esclavitud de los decadentes emperadores romanos, los que con Django recorrieron el oeste indómito de los Estados Unidos imponiendo la ley de su colt.
O los que lloraron de la risa ante los desplantes de Cantinflas, Tintan, Resortes, Viruta y Capulina, célebres maestros mexicanos del humor hispano parlante. Son los mismos que sienten una gran nostalgia, al pasar por el frente del Cine Alameda, hoy convertido en depósito de filmes, que las compañías al ser centralizadas y comprar todos los cines de Caracas, decidieron cerrar a las proyecciones.
Pero la historia del Alameda no es solamente importante por los filmes, sino también porque antes funcionó como teatro y permitió ver allí, rutilantes estrellas de la música caribeña.
El gran Bení Moré, "el bárbaro del ritmo" interpretó allí, para deleite de sus espectadores, las canciones que le harían popular, que lo convertirían en leyenda. (volveremos más adelante sobre este aspecto)
Recientemente en virtud de importantes cambios que se suceden en la conciencia colectiva, un grupo de activistas de la cultura en la parroquia decidieron hacerle frente a un rumor que corría, el cual decía que sectores de la opocision al actual gobierno revolucionario, querían invadir El Teatro Alameda para convertirlo en centro de acciones desestabilizadoras. Por lo que decidieron convertirlo en "la casa de la cultura de la parroquia", con el visto bueno de las autoridades revolucionarias y el aval de los cultores de todo el pais.
Ojala y este paso nos permita retomar un camino de unidad e identidad, podamos allí permitir que confluyan distintos proyectos que a la larga no se nieguen entre sí y nos recuerde como en antaño se podía, en la misma calle, rock con salsa , gaita y grupos de teatro, una coral y gente comprometida. Sin negarse ni excluirse.
Vamos palante mi raza!!!!
