Salimos en cinta, el Afinque de Marín.
Jacobo Penzo llegó a Marín proyectando realizar un corto metraje sobre la vida de los músicos en Caracas. Alguien le había dicho que en este barrio podría encontrar uno que otro músico y hacer las entrevistas de rigor para avanzar en su proyecto de película.
Su sorpresa al encontrar allí una veta tan voluminosa y rica, fue tal que el concepto del film cambió por completo.
Conoció a los jóvenes músicos del barrio, así como a los viejos que ya llevaban años dedicados a deleitar a generaciones con su arte:
Las familia Orta, Quintero, Ramos, Blanco.
El inmortalizó en su film a Felipe Mandingo, quien explica allí por qué la música, contra la violencia cotidiana de un país, contra la represión, cómo a través de la música, podía afirmarse esa comunidad y ser un oasis de comprensión en medio de las condiciones adversas.
Allí estaba también "Chú" Quintero", exponiendo su proceso, a través de las perolitas de leche Klint y Reina del Campo, para fungir de tambores, para aprender a tocar.
Jesús "el Pure Blanco" invitando a los muchachos a tocar un guaguanco, para que las cámaras capten "como es que afinca el barrio", y dándole así el nombre de una vez al film.
Toca el Grupo Madera, sus canciones "Compañeros" y "Canción con todos" y allí mismo en medio de convulsiones Alejandrina Ramos, se convierte en La Negra Lorenza y recita el corrio del mismo nombre escrito por Miguel Otero Silva(*)
Yo soy la negra Lorenza
Negra del Tuy negra negra
como mi abuelo y mi padre
noche con alma
tambor dormido bajo mi pecho
tengo un dolor de candelas
corazón negro por fuera
corazón negro por dentro
corazón sombra del blanco
tengo un dolor de candelas
y un palpitar de tambor
yo soy la negra Lorenza
Y arranca a bailar, posesa, frenéticamente el tambor culo e'puya.
Ella misma luego en otra secuencia será quien conduzca una sesión de clases con las niñas que se habrían de convertir en el Grupo Maderita, Madera de apamate, pino , roble, nogal, madera de noble material.
Necesario es decir que hay una figura de suma importancia a mencionar en este corto, quien se convirtió en maestro de la percusión y del swing y sabor desplegado en el barrio, se trata de Pedrito Guapachá, un conguero excepcional, oriundo de Cuba, que en una gira de Kid Gavilán decidió quedarse a vivir en Venezuela, y en Marín encontró cobijo, protección y respeto, además una cantera de alumnos para aprender de sus artes con los tambores.
Es preciso hacer justicia y decir que su escuela es la que hoy prevalece como el punto de partida, para lo que después se convertiría en el lugar obligado de visita de los músicos de salsa de cualquier país.
Nené Quintero, aparece también en el film, con toda su tropa, haciendo el mismo relato, la historia es una: Los Navideños, Los Gaitetricos, Los Caminantes de Marín, Frank y su Tribu, Los Cinco de la Gaita, El Coloso de Rodas, Mon Carrillo y su Sexteto, Los Hijos de Zoila, El Grupo Tres, Los Dementes, El Grupo Pan, Churummeru, Madera, Los Súper Crema, Son N.K, Cimarrón, Kimbiza, Son Marín.
Felipe explica que es un quitiplá, y lo toca al igual que El mina y La Curbata, así mismo comienza con uno de los Francia y Felipe Blanco a tocar una rumba.
Aparece Orlando José Castillo "Watussy" (ese que se iría al norte a las mismás entrañas del monstruo, como dijera Martí y repitiera Palomares en imágenes latinas) para demostrar que "el norte no es ninguna quimera") cantando con Mon Carrillo.
Por cierto que en el propio New York, Watussy se anotó no pocos aciertos, al grabar con el Conjunto Libre, girar con Edy Palmieri, grabar dos sendos Lp donde, "Las calaveras", fue un éxito en toda América Latina y rebazó la talanquera en Colombia.
Hay una escena digna de recordar, donde en una de esas tantas escaleras del barrio un tropel de niños baja corriendo, haciendo gala de sus hermosas sonrisas, esas que nunca jamás se deberían perder e inundan con su alegría desbordante la pantalla y los corazones de quien mira el film.
Este es el preámbulo de lo que va a ocurrir frente a la casa de Jesús Blanco. Va a realizarse una descarga, una jovencita bella, limpia la calle para tal fin, más arriba, una niña baila sola. De pronto irrumpe en la pantalla toda una constelación de estrellas y El Pure Blanco, coordina los coros, todos los músicos están allí y Luisito Quintero con apenas 12 años de edad , golpea enfebrecidamente con un par de baquetas sobre la indefensa humanidad de un timbal.
Después de haber visto la película en pequeño comité, en una casa en Sabana Grande, esa misma tarde se tomo la decisión de mostrarla a todo el barrio, así que Alejandrina Ramos, Juan Ramón Castro y Chú Quintero, asumieron la organización de una proyección para todos, de tal forma que se sintieran orgullosos de lo que representaban, de lo que eran y de lo que el futuro debía depararles como comunidad en tanto que ente organizado.
Todo el Grupo Madera se puso en movimiento y contagiaron de tal efervescencia a los inmediatos. Los primeros en cooperar fueron los malandros, a quienes se les llamó para que, por lo menos en esos momentos de preparación de la actividad, asumieran una actitud de protección y de salvaguarda de la integridad de los presentes, entonces los chicos malos fueron los chicos buenos y se les encomendó ser "la comisión de disciplina".
La proyección dejó entonces el gran gusto de "ese es nuestro barrio", somos capaces por encima de cualquier cosa, identificarnos con el porvenir, podemos dar una imagen distinta de un barrio a lo que es la droga, la violencia y el desorden.
El Afinque de Marín devino en movimiento y la película como tal, unida a otros dos cortos ( "Mayami nuestro" de Carlos Oteiza y "Caño Mánamo" de Carlos Azpúrua) se convirtió en un hit en todas las salas del país. Y por lo tanto la comunidad de Marín, una vez más, asumió la notoriedad de la mano de sus artistas.
El barrio, sus músicos y en general todos aquellos que entendieron este esfuerzo de Jacobo Penzo, estaremos por siempre agradecidos de la comprension de este realizador, que con una suprema humildad pudo retratar los principales aspectos de nuestro acervo y con una tilde de gloria nos acentuo para la palabra cultura.
Muchas gracias a Jacobo Penso.