Música, Música y más Música.
Solo el tiempo y los recuerdos pueden ser el hilo conductor de este capítulo, porque no creo que exista registro alguno que pueda ayudarnos a presentar de una manera menos informal toda la cantidad de conjuntos, grupos cantantes bailarines, instrumentistas, poetas y toda esa cantera que ha sido nuestro barrio, por eso de una vez nos adelantamos en las disculpas y solicitamos la máxima comprensión.
Trataremos de reseñar aquí a los más emblemáticos, a los más queridos, a los más geniales, sabiendo que toda clasificación en este caso, ha de ser subjetiva y cercana más al corazón que a las matemáticas y la física.
Carlos Enrique Orta.
Nuestra memoria recuerda que había en televisión un programa de competencia dancística llamado "Ritmo y Juventud", donde se escogía cada domingo, día de su trasmisión, las tres mejores parejas y aunque no vimos todos los programás, casi podríamos asegurar que cuando Carlos Enrique Orta participaba con su pareja siempre salía con el galardón del primer lugar, Carlos Enrique Orta, por supuesto era vecino de Marín y hoy en día dirige una compañía de danza, que ha recorrido los escenarios del mundo entero, Coreoarte. Así mismo fue, o es parte de la célebre compañía de José Limón residenciada en Nueva York, que ha dictado cátedra en los confines del planeta.
Carmen Rico.
una morena alta y atlética con una gran disposición a ser de mamá, se echó encima, a comienzos de los 60, la tamaña responsabilidad de sacar un conjunto de aguinaldos, la mayoría de sus integrantes no alcanzaba los 18 años y Carmen con su infatigable disposición, llegaba de su trabajo en una fábrica de vestidos a buscar casa por casa a las señoritas , sacándole el respectivo permiso, para llevarlas a ensayar y después concluido el ensayo, otra vuelta a acompañar a las artistas a sus casas. Estos conjuntos estaban formados principalmente para el canto, por un grupo de señoritas, de las cuales algunas las que tenían mejor afinación y bonita voz hacían de solistas, los instrumentistas por lo general eran muchachos, exceptuando a veces los cuatristas que podían ser hembra o varón indistintamente. Dos o tres cuatros, una conga o tumba, una tambora, un furruco, un par de maracas y una charrasca completaban el equipo.
Como los aguinaldos se interpretaban para la navidad , ya desde septiembre y octubre comenzaban los trajines de Carmen Rico apurada en seleccionar a las muchachas que este año formarían parte de "Los Navideños"
Los lugares en los cuales se actuaba, después de haber preparado el conjunto, eran concursos organizados por la Jefatura Civil de la parroquia, misas de aguinaldo en la Iglesia de Fátima o en el Colegio "Don Pedro" Fe y Alegría, jamás se devengo un centavo, todo ello se hacía por el mero gusto de alegrar las navidades,
Otro tanto hacía por La Palomera, Cenaida Resplandor. Igualmente con un conjunto de aguinaldos, éste era el de Los Caminantes. Cenaida, aunque vivía en La Palomera, su radio de acción alcanzaba también hasta Marín, porque debía recurrir a los músicos que en su mayoría vivían en Marín, de ese período data la amistad que los músicos del barrio sostendrían con otros artistas de otras zonas de la parroquia.
Cenaida dirigía el conjunto, escogía el repertorio, fungía de relaciones públicas y sacaba los respectivos permisos con los representantes de los pequeños artistas cuando había que desplazarse por la ciudad en horas de la noche, algunos padres y madres que se auto calificaban como "patas calientes", entre ellos Zoila Y Vicente Quintero, les acompañaban para darle un toque de oficialidad a las actividades de estos púberes musicantes.
Como el conjunto de aguinaldo, implicaba una determinada edad, sobre todo el periodo de niñez-adolescencia, y nuestros niños y adolescentes se iban haciendo grandes; como también con los aguinaldos había que llevar y traer a las jovencitas; trabajo principalmente para damás, y si lo hacían hombres suscitaba la desconfianza de los padres. No sin razón, de esta fecha data el matrimonio de María Vega, cantante solista del grupo y Luis Quintero uno de los cuatristas, o por su actitud hacia la carne femenina, "cuatrero".
Como la gaita zuliana se iba haciendo más y más popular en todo el territorio nacional, algunos jóvenes del barrio decidieron constituir un conjunto de gaitas, su núcleo fundamental y motor estaba en Negro Primero.