Marín es Música.

Los recuerdos más importantes que tendrá cualquier individuo que haya visitado nuestro barrio, irremediablemente los constituirán aquellos asociados a la música, puesto que desde el mismo inicio de su historia Marín es principalmente eso: Música.

De Barlovento, una región inexistente en el mapa de Venezuela, pero que todos ubicamos en el Noreste del Estado Miranda, igual que al norte de Venezuela; nos llegaron contingentes de negros, descendientes de esclavos africanos con una riqueza ancestral inimaginada, ellos poblaron de música y magia Marín.

El Teatro Alameda, ubicado en la Av. Ruiz Pineda, con La Tercera de Marín, fue el recinto del paso obligado para importantes luminarias de la música de los años 50. Podemos nombrar a algunos de los más connotados como Beny Moré, La Sonora Matancera, Kid Gavilán, Jorge Negrete, cuya amistad con Chivo Negro Orta, campeón de Boxeo, en el cenit por ese entonces y habitante de la parroquia, les hacía departir con los otros vecinos que se acercaban a saludar por curiosidad.

Por otro lado había una herencia muy marcada, a la asociación para conseguir los objetivos que implicaban mejoras para la comunidad, de ese lado constantemente se realizaban "actos culturales" organizados por estas juntas pro mejoras, los cuales representaban la oportunidad para que los enfiebrados jóvenes debutaran, interpretando una canción con el cuatro, bailando un Twis, o arrancándole "fuertes", bolívares, reales, mediecitos, lochas y centavitos a la sartén premiada o al papelón también con premios.
Marín es música, por que decenas de grupos se han constituido allí, o músicos del barrio han hecho parte de otros grupos tanto venezolanos, como foráneos. El Trabuco Venezolano (especie de All Stars criolla, con cinco cantantes de los cuales tres habitaban Marín, al igual que tres de sus percusionistas),Tres en el Grupo Niche de Colombia, dos en la orquesta de la India en New York, uno con Eumir Deodato de Brasil.

Por lo general en la orquesta de Oscar de León, hay al menos un representante de la percusión del barrio Marín. Infinidad de ejemplos podemos citar para avalar lo que aquí expresamos, pero hemos de continuar.

Y continuar es enumerar razones, causas y efectos. Esa es la razón o la sin razón de estas líneas, de lo que ha quedado en nuestro recuerdo colectivo. Quizás lo que aquí se olvida ( con no poca razón), se propone hacer una historia solidaria, que reivindique principalmente lo que amamos. Lo que nos une como barrio, parroquia, colectivo, ciudad, país, sentimiento, alma...

Ayer, hoy, mañana, siempre se conjugan, con personas y tiempos expectativos, pues no nos conformamos sino con un futuro dichoso, multicolor, espléndido para Marín y todos sus hijos. Este presente es pasajero.