Maestros del Tres, Benito Mata (El chichero).

El Tinto como el añil, de anchas espaldas y de cerca de 1,90 mts de estatura, Poseía una voz grave y ese dejo particular que aseguraba de inmediato y sin dudas su origen, de la región venezolana del cultivo del cacao:
Barlovento

Benito cual doctor de bata blanca, se enfundaba pulcramente en estos atuendos para preparar la sabrosura que grandes y chicos habrían de pasar a disfrutar por cada mercado, en el que este se plantaba con su carrito a hacer la delicia de todos.
La chicha es una bebida refrescante cuyo origen desconocemos, y que no obstante es tomada en grandes cantidades en todo el país.

- Harina de arroz
- Azúcar
- Leche
- Leche condensada
- Y canela

son los ingredientes de la chicha normal o blanca, luego esta la chicha andina y después la preparada con ajonjolí.

Todas estas variedades las tenía "el chichero" a disposición de su multitudinaria clientela.
Los martes, jueves y sábados en el mercado de Guaicaipuro; los miercoles viernes y domingos en el del Cementerio. Tal era la organización semanal para deleitarse con la chicha de Benito.

Para todos los muchachos el único aliciente al madrugar un domingo o un sábado, acompañando a los padres a realizar las compras de la comida de la semana al mercado, era el poder ser recompensados en el trabajo con una sabrosa chicha, simple, ligada con ajonjolí, o ligada con andina, de las que Benito el chichero tenia esperando en el mercado del Cementerio o en "Guaicaipuro".

Desde la Sexta calle de Marín, excepto los lunes, todos los días en procesión, de cuatro y media a cinco de la mañana, partía Benito a los mercados caraqueños con su comitiva y todos los utensilios y elementos necesarios para la preparación del deleite de su clientela.

Después, terminada la faena, a eso de las dos de la tarde, se veían subir a todos los componentes de la familia a ayudar a acarrear los trastos cerro arriba, hasta la sexta calle de Marín, a casa, al descanso.

Y a punta de chicha la familia de "los chicheros" creció y se multiplicó.

Pero no solo de chicha vivía Benito, De joven un tres cubano fue su compañero de bohemia, por lo que Matamoros, La orquesta "Casino de la Playa", e Ignacio Piñeiro, no le eran extraños ni ajenos, y su identidad secreta de tresero la conservaba para esas ocasiones en las que un festín, la jarana y la juerga, terminado el trabajo, le reclamaban como el hombre del son montuno y las "parrandas barloventeñas".


Así, Benito no solo ponía a gozar a la gente con sus pócimás de mercado, sino que también a la hora de la rumba, un solo de tres, unido el acompañamiento exacto "pa baña" de la guitarra, el repiquetear de bongó y tumba, los flejes del ronco y acompasado sonido de marimba, la voz de los coros y el cantante, convertían al Chichero en el eje en torno al cual se armaban los más sabrosos guateques.

De manera que los jóvenes que querían interpretar el tres, venían donde "El Chichero", a solicitar consejos y a pedir orientaciones, sobre formás y manera de montanear, la mejor técnica para atacar los ritmos en clave tres, dos, y esos pequeños secretos que no se aprenden en los manuales, por cierto muy pocos en el mercado, y como dice Ketama, para poder interpretar "el guiño que no esta en la partitura".

De Benito Mata podemos citar principalmente a tres de sus mejores alumnos Arnaldo Blanco (hijo del Pure Jesús Blanco), Simón Blanco y Ricardo Quintero, los tres también de la parroquia y enamorados de esa ancestral música que en manos de un puñado de jóvenes, se vio rescatada de la nostálgica remembranza de sus mayores.

Benito fue en vida homenajeado por el grupo Son Marín, quienes grabaron un tema en su honor.