La Lucha contra el Desalojo del Centro Cultural Simón Bolívar.

De la parroquia llegó a acceder a estudiar al Liceo Andrés Bello y a otros liceos aledaños un contingente no despreciable de muchachos, allí se codearon con otros jóvenes de la ciudad con muchas ideas románticas que hablaban de la desigualdad imperante en el país, de la necesidad de luchar por nuestros derechos, de continuar el ejemplo del Che Guevara y del deber irrenunciable de hacer la revolución y cambiar a Venezuela.

construcción del centro simón bolivarParalelamente a ello, el Centro Simón Bolívar, que es una institución cuya principal misión era la de desarrollar urbanísticamente a Caracas, tenía proyectado construir en San Agustín un paraíso de cemento, bloques y cabillas, para, en vez de ranchos en las faldas del cerro, tener titanes de concreto, donde albergar a las familias, que así lo desearan y así lo pudieran.

Al parecer estos dos objetivos: Los jóvenes libertarios por un lado y el desarrollo sostenido a cualquier costo por el otro, debieron librar una batalla de la que aun no sabemos como habrían de beneficiarse los habitantes de San Agustín.

Como quien no quiere la cosa comenzaron a llegar jóvenes promotores del CSB, a objeto de proponerle a los inquietos muchachos de la parroquia y en especial en Marín, constituir toda clase de iniciativas a fin de canalizar sus inquietudes a favor del proyecto en ciernes. El axioma era correcto, ganada la juventud para la causa del CSB, lo demás vendría como corolario, es decir una juventud entregada a los planes de renovación urbana, igual a prueba superada para el CSB.

Fue así como se organizo la Coral Popular San Agustín, con sede en Marín y se comenzó a editar un periódico, llamado La Realidad, se hicieron retiros espirituales y diferentes dinámicas de grupo a expensas del CSB, para calibrar hasta dónde se podía llegar y qué respuestas eran capaces de poner en práctica estos jóvenes de San Agustín.

No obstante, no contaban que la parroquia se estaba politizando cada vez más por el contacto de su gente con elementos que quedaban del aun agonizante movimiento guerrillero en el país, por la experiencia y tenacidad de viejos organizadores curtidos en la lucha pro mejoras y lo que fue más importante, por la propia rabia y energía de esos muchachos que no querían prestarse para una manipulación urdida en las alturas del poder, que nunca les había considerado y ahora sólo lo hacía por una simple necesidad de utilizarles.

Una antigua bodega abandonada, "La Palma", fue tomada por los jóvenes, la limpiaron, construyeron bancos de madera, la pintaron, colocaron unos cuantos afiches del Che Guevara, Simón Bolívar y Ho Chi Min y esta fue la sede oficial del club Wilfredo Carrillo, que más tarde habría de llamarse Comité Contra el Desalojo. De la misma manera se fueron acercando compañeros de clase de los estudiantes del barrio en los liceos. Fue así como Juan Rafael Pulido (Chipilo),Tomás Páez, los hermanos Chamorro, los hermanos Vera, Michel, Armando Guerra, Jorge, Víctor, Ignacio, Ricardo y algunos otros comenzaron a frecuentar Marín.

Y entre basquet-ball, canciones de Víctor Jara, fiestas de vez en cuando y círculos de estudios de Martha Harnecker y "El libro rojo" de Mao Tse Tung, se fue organizando un movimiento que lograría detener la maquinaria del CSB.

Se visitó cada calle no sólo de Marín sino de toda la parroquia, con diapositivas, foros, explicaciones claras de los objetivos y alcances de los planes de reubicación, con obras de teatro, se conectó con otros movimientos similares, existentes en La Vega y La Pastora, de manera que hubiese repercusión en toda Caracas de lo que aquí se hacía.

De ese período data el descubrimiento de un gran actor del barrio Antonio Machuca. Con un monólogo escrito por el mismo donde relataba circunstancias diversas por la que debía atravesar un estudiante "comprometido con su pueblo", y concluía con canciones alegóricas.

Toda la población de la parroquia se enteró de las actividades de estos muchachos, quienes obtenían sus recursos de realizar rifas y dupletas, solicitudes de colaboración por bonos y de martillar con perolitas o en el peor de los casos, "echar el carro" , por una resma de papel o cuatro o cinco atomizadores de pintura. Se llegaba a la papelería aparentando toda la buena intención de comprar, con los más expresivos y simpáticos modales se solicitaba, en primer lugar, lo que era el objeto de la "comisión": cuatro o cinco atomizadores y luego pedían algo que estuviera alejado del mostrador de manera que el dependiente al desplazarse por el negocio a buscar lo solicitado, diera tiempo al "carrero" de emprender la huida a toda velocidad sin pagar.

Un líder nato de este movimiento lo constituyo Argimiro Gil del cual hablaremos más adelante.

Sin embargo luego que el movimiento comenzó a hacerse más reconocido y fuerte, vinieron las tomás de posición con respecto a elementos que iban más allá de los alcances de la reivindicación inmediata, si se estaba luchando solo contra el desalojo o por la toma el poder político en el país, si la revolución era armada, o por las elecciones, si Stalin, Mao, o Trosky , si "Ruptura" el MIR o el MÁS, De manera que el CBS se detuvo, pero también los jóvenes que estaban unidos en pos de impedir una medida concreta y objetiva se diluyeron en discusiones, que finalmente no venían al caso, o quizás sí, pero lo bonito de toda esa fuerza pujante plena de ganas y romanticismo, perdió el centro y se diseminó.

Por ese entonces, Salvador Allende se alzo con el triunfo en Chile de la Unidad Popular y un líder muy importante del Comité Contra el Desalojo partió a hacer causa común a Santiago, poniéndose a la orden del proceso, nos referimos a Chipilo, Juan Rafael Pulido.
Otros como Ricardo Chamorro, debió partir al Reino Unido a realizar estudios de cine. Los Vera constituyeron una compañía de Sonido. Luego uno de ellos partió a Nicaragua donde cooperó con el movimiento Sandinista. Todos o casi todos, se comprometieron con organizaciones, movimientos y partidos continuando fieles con sus ideas desde la trinchera que cada cual consideró la más digna y apropiada.

Mientras tanto el club Wilfredo Carrillo, devino en la casa Regional de Ruptura, y desde allí se continuo aupando la lucha por las mejoras del barrio y la parroquia.