La hora de la Salsa.

Las 12 m, hora de comer, a esa hora todas las salsas están preparadas y listas para servir. Y esa fue la hora precisamente que Fidias Danilo Escalona escogió para trasmitir un programa dedicado a la música del caribe hispano parlante que cada vez cobraba mayor vigor en Puerto Rico y New York.

Corría el año 66, y a un cuarto para las 12, corrían también los niños de las escuelas a la casa para escuchar al lado de sus padres y hermanos mayores que llegaban del trabajo, a almorzar, por Radio Difusora Venezuela, el programa de Fidias.

Fidias fue un locutor muy querido, tanto que algunos artistas del genero, llegaron a dedicarle temás en los que se loaba su programa y su espíritu de defensor de la música que dicen, el bautizo con el nombre de salsa.

Poseía como característica notable, además de unos gruesos mostachos, una voz grave y ronca, que luego algunos jóvenes locutores de salsa intentaron imitar sin jamás lograrlo, su programa era el decano de los salsomanos. Con él creció la popularidad en el país de Eddi Palmieri, e hizo que éste amara a Venezuela como su segunda patria.

Ismael Rivera, Richy Ray, Larry Harlow, Ray Barreto, Monguito, Joe Cuba y La Lupe, fueron escuchados en primer termino por el gran publico venezolano, aquí en La Hora de la Salsa.

Los grupos de salsa venezolanos, tuvieron con él un gran apoyo, puesto que llegaban a presentar a este programa sus noveles grabaciones. Fue así como se darían a conocer Federico y su Combo Latino, Los Dementes, Nelson y sus Estrellas, El Sexteto Juventud, Los Kenya y Los Calvos .

En Marín no había un radio receptor que no estuviera encendido a medio día y que además no tuviera sintonizado este programa, por lo que si cualquiera se desplazaba a través del barrio no perdía un solo acorde, un solo quiebre de quinto, un solo pregón.
La salsa, esa música que ocupaba un lugar marginal en el coloso del norte, pues era precisamente la expresión de aquellos que habían emigrado en busca de un futuro mejor y guardaban en su corazón el ritmo de sus raíces, le cantaba al barrio, a la esquina, al solar, y por eso estos emergían orgullosos de tener un elemento de identidad común a toda la América Latina.

La salsa sin proponérselo, fue expresión de resistencia, de oposición a las pautas dictadas por la industria cultural de los 60 y 70, en tanto que reivindicaba usos y costumbres propios del caribeño sentir y actuar.

Por eso el barrio premió haciendo suyo este programa que religiosamente cada día, con el sol en el cenit Fidias Danilo Escalona iniciaba con el tema el Mundo de las locas de Tito Rodríguez

Y fue él precisamente, el inmortal Tito Rodríguez quien compuso una canción para Fidias y su programa cuyo coro decía:

Ahí viene Danilo con su tremendo bigotón
Adiós, arrivederchi, ou revoir, good bye, filisein, sayonara, nos vidrio!!

Así se despedía la hora de la salsa y a Fidias Danilo Escalona le decimos:

Hasta siempre!!!!!

Musa para poetas
"De ese barrio
es que ha surgido
mi sentir
y mi expresar"


Alejandrina Ramos

Cuando un determinado lugar geográfico posee elementos físicos que permiten su admiración, es claro y justificable que se hagan pinturas, se escriban poesías y se compongan canciones en su honor.

Pero en el caso de Marín, con el respeto debido a quienes estéticamente tienen un concepto diferente, para ser diplomáticos, se diría visualmente hablando, que no es precisamente un paraíso. No obstante ha servido de elemento de inspiración, no solo a poetas y pintores, a cineastas, teóricos, soneros, cuentistas, compositores, coreógrafos y pare usted de contar; que le han visto con la mayor cantidad de atributos que cualquier otro humano nunca antes haya imaginado en barrio marginal alguno.

La Charneca de San Agustín se dio a conocer, pues en el período de la resistencia contra Pérez Jiménez, sirvió como concha o escondite a aquellos viejos luchadores de Acción Democrática (AD), y el Partido Comunista de Venezuela (PCV), para salvaguardar en sus empinadas y laberínticas callejuelas de ranchos sembradas, a quienes por obra y gracia de su fragilidad se convertían en favoritos sentimentales de la población, contra las totalitarias exhibiciones de poder de una dictadura, cada vez más y más, decadente y en bancarrota.

NOTA.- El líder máximo de Acción Democrática muere en San Agustín en la avenida principal al ser descubierto por la policía política cuando regresaba a uno de sus escondites en esta parroquia, de allí que esta avenida hoy se llama como tal : Leonardo Ruiz Pineda . Fin de la nota.

Vivir y ser de La Charneca, era sinónimo de negro, pobre e inculto. De alguna manera era una cruz a llevar al intentar salir de la parroquia y decir que vivías en San Agustín.

No se sabe quién fue el que dio a luz esa especie y la puso en boga, sí la dictadura o la resistencia.

A Pérez Jiménez le interesaba decir que aquellos que en esos lugares se escondían, no podían brindarle al país una alternativa diferente que el rancho y la calamidad.
A los segundos les importaba desinformar (aunque el enemigo lo supiera), diciendo que allí no había suficiente capacidad intelectual para entender los cambios que en Venezuela se fraguaban.

Así, decir la Charneca, era decir San Agustín y viceversa, Toda la parroquia era abarcada por este epíteto descalificador de los habitantes y el sector en general:
Charnequero!!!

Para oponerse a alguien desde el punto de vista político y de gusto, bastaba acusarle de ser "charnequero" y ya el contendor quedaba fuera de combate, no mediaba una palabra más.

Los poetas, compositores, cantantes, dramaturgos, coreógrafos y músicos de Marín con su prosa encendida, con sus ideas luminosas empezaron a reivindicar formar parte de ese entorno, pertenecer a una clase especial en la que el alma cobraba, cobra y cobrará una significación singular.

Con orgullo hoy en el mundo entero se nombra a la esquina, la calle, el barrio la parroquia,
! charnequero si, y a mucha honra!!!

"Quiero que un buen bongosero
me ayude con su bongó
para cantar con cariño sincero
tocando los cueros y soltando mi voz
mi barrio es el más rumbero
de los que conozco yo
por eso quiero decir que lo quiero
sonando los cueros y soltando mi voz
Marín Marín Marín
te traigo mi guaguancó"


Con este tema de los Dementes, compuesto por Ricardo Quintero y cantado magistralmente por Nano Grand, también de Marín, comienza a reivindicarse a finales de la década del 60 ser de allí, tener una identidad cultural y además ser auténticos exponentes de todo el sustrato que implica una barriada popular en Latinoamérica.

Aquí empezó la cosa, nos comunica Pablo Martínez un compositor prolífico de ágil y afiebrada pluma, en un tema que compuso para el grupo Son Marín y que su hermano Gonzalo Martínez, interpreta con sobrada calidad