Un Joropo Tuyero en el corazón del barrio.
El río Tuy recorre una extensión bastante importante de los estados Miranda y Aragua y en sus orillas existen espacios de una gran fertilidad, propias para el cultivo.
Allí, en ese valle desde los tiempos de la colonia se instalaron grandes plantaciones y se erigieron númerosas fincas. Los colonos españoles al levantar sus fortunas en las márgenes del Tuy y emplear en sus trabajos de recolección y cría de ganado a aborígenes y africanos, auspiciaron sus cruces. Es más, ellos mismos se fueron mezclando por la
gracia de su concupiscencia. Dieron pie al nacimiento de una amalgama, no solo racial, si no también cultural, sin parangón.
No sabemos a estas alturas del partido, de donde un arpa clásica pudo haberse convertido en un arpa con las cuerdas metálicas y tener un sonido parecido a una "Cora de Malí", como el canto en tres por cuatro, de origen africano y en dialecto, en su tiempo, devino a ser en español y acompañarse solo con un simple y sencillo par de maracas de indígena procedencia. No nos imaginamos por obra de que concepto, este ritmo llamado joropo se baila en pareja, como un vals vienés, solo que con el acento desplazado.
Y aun no podemos saber, porque cuando sonaba un arpa tuyera en lo alto de Marín, todos eran mágicamente convidados a hacerse presente para zapatear al ritmo del "Arpa, maraca y buche".
Al barrio subían los viernes y sábados los conjuntos que habrían de amenizar estas fiestas de joropo, que preferentemente se realizaban en espacios donde el piso era de tierra, es decir sin pavimentar, sin friso. Por eso al bailar las parejas levantaban unas polvaredas de envergadura y todo el mundo podía identificar quienes venían del baile de joropo; porque toda su humanidad estaba revestida de ese polvo fino que lograba subir hasta sus cabellos y todas sus prendas, no digamos su calzado.
Bailar joropo tuyero era cuestión de los mayores, no obstante fue haciéndose frecuente, conseguir a cada vez más jóvenes seducidos por ese contagioso producto del mestizaje.
Bailar joropo tuyero, era identificarse sin saberlo con ese origen común en el cual "confluimos" y que dejaba de lado las diferencias raciales, para encontrarse en el medio camino, "de lo tuyo y lo mío, donde tu me das y aceptas lo que yo te ofrezco", donde se afirma a voz en cuello:
"Que viva lo impuro"!!!!