Yo nunca pensé que iba a llorar por un hombre.

Casi no guardo recuerdos del 12 y 13 de abril . Particularmente me acuerdo es del 11, porque quién me hizo el llamado a participar ese día fue Carlos Ortega (entonces presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela). Cuando yo lo vi en televisión diciendo que la marcha de oposición se iba a desviar hacia Mirafores, pues yo me juré que él me iba a ver allá.

Cuando llegué ya se habían reunido de 2 a 3 mil personas, aproximadamente, lo que me contentó mucho porque me di cuenta de que la gente estaba reaccionando de la misma forma que yo. Empezamos a organizarnos porque sabíamos que nos íbamos a enfrentar a la marcha de oposición.

Al pasar de las horas fue llegando más gente. Yo me encontraba muy cerca de la tarima que habían puesto justo enfrente de Miraflores. Allí no nos enteramos de cuándo los francotiradores empezaron a hacer los disparos, así que nos dimos cuenta de que algo estaba pasando cuando empezaron a llegar los heridos. Yo atendí a varias personas que traían disparos: una en la cabeza, otra en un brazo, otra en una nalga...
Llegó un momento en que la gente sabía que la estaban matando ¿Ha de creer usted que la gente tenía miedo? Pues no, uno estaba allí estoicamente.

Como a las 10:00 de la noche abandoné Miraflores. En el camino me encontré muchos efectivos de la Policía Metropolitana a la altura del Nuevo Circo. Cuando llegué a mi casa y vi a los militares que estaban declarando por televisión, percibí que ellos no tenían mando porque un general que tiene mando no está declarando tonterías sino que está peleando en la calle por lo que quiere. En ese momento me di cuenta de que no resultaría nada de lo que estaban haciendo. De aquí en adelante guardo pocos recuerdos, no sé por qué.

El 12 de abril, cuando vi a Pedro Carmona (entonces presidente de Fedecámaras) y escuché los decretos, pensé que ellos estaban cometiendo un error táctico porque nadie puede imponerse de esa forma. Los decretos fueron su perdición porque este pueblo no se iba a calar eso.

Cuando Chávez regresó y lo escuché hablar nuevamente me sentí como me estoy sintiendo en este momento... Jamás en mi vida pensé que yo iba a llorar por un hombre.


Cortesía: Gustavo Marcano.


Hasta ahora yo no había visto estos sucesos como algo histórico, aunque sé que fueron decisivos. Antes del 11 de abril de 2002 yo no formaba parte de ninguna agrupación o Misión pero después decidí integrarme más a este proceso y trabajar con mi comunidad

A mí me parece que en esta Casa de la Cultura sí estoy haciendo historia, porque pronto la comunidad de San Agustín tendrá su núcleo universitario.