El gran defecto de la oposición es subestimar al pueblo.

Marcela González, trabajadora de la Casa Cultural Alameda, parroquia San Agustín.

El 11 de abril me fui con una amiga hasta Miraflores para buscar a sus hijas que estaban en la marcha. Eso fue en la tarde, después de que se había corrido la noticia de que había unos muertos. Con el hermano de mi amiga nos fuimos para allá.

Esas muchachas, las hijas de mi amiga, vieron muchas cosas de las que pasaron porque estaban en el propio sitio. Ellas vieron todo desde puente Llaguno: cómo la marcha de la oposición nunca llegó hasta allí abajo y cómo la Policía Metropolitana (PM) era la que arremetía contra la gente. Vieron todas esas cosas que dicen que pasaron pero que ahora las quieren exponer de una manera distinta. Después de esto, nos regresamos a la casa.

Cuando se presentó Carmona (entonces presidente de Fedecámaras) empezó la confusión porque se dijo que él iba a ser el Presidente de la República. Pero la cosa cambió cuando se dijo que se iba a eliminar la Constitución y se iban a disolver los poderes.

Más tarde se empezó a correr la voz de que había mucha gente en Fuerte Tiuna porque se decía que el Presidente (Hugo Chávez) estaba allá. Una amiga me dijo que fuéramos, pero yo preferí quedarme en mi casa por si pasaba algo y me llamaban, para mantener el contacto. Había muchos rumores. Se decía que el Presidente había renunciado, que lo iban a mandar para Cuba...

Al día siguiente (12 de abril) fue cuando corrió con más fuerza la versión de que Chávez no había renunciado, sobre todo después de que el fiscal general Isaías Rodríguez lo dijo en televisión.

En ese momento empezó a sonar el teléfono de mi casa. La gente que llamaba me decía: “¿Tú escuchaste eso? ¡Todos para Miraflores!”. Y así fue. Como a las 4:00 de la tarde me reuní con unas amigas y nos fuimos para allá porque no estábamos de acuerdo con el corte del hilo constitucional. Nos fuimos para allá a defender nuestra Constitución y nos quedamos hasta que llegó el Presidente y habló. La oposición siempre ha tenido un gran defecto, y ha sido subestimar la capacidad del pueblo para defender su Constitución y su Presidente.

Cuando llegó Chávez yo me sentía muy feliz porque se había rescatado el proceso. Esto fue un cambio para nosotros y forma parte de la historia de nuestro país que leerán nuestros hijos.

Lorena Gonzalez. ABN. (12-4-2005)