Embajadores del Sabor.
Podemos distinguir dos categorías de embajadores que nuestro barrio ha tenido; por un lado están aquellos que en el ejercicio de sus funciones en una determinada agrupación musical, portan el estandarte de la sabrosura en cada rincón del planeta por donde les toca girar, regresando siempre al patio al lugar de origen.
Pero por otro están, los que han debido cambiar el barrio por un país extranjero, buscando una sustancial transformación a realidades no la más saludable en la mayoría de los casos.
A consecuencia del deterioro cada vez mayor de las condiciones de vida en el país a partir de 1982, algunos venezolanos van a buscar por el camino de la inmigración, la solución al problema de la caída de su poder adquisitivo y por tal al desmejoramiento de su existencia física.
Si bien en este período se vio un pequeño resquicio por el cual respiraron algunos cantautores del patio con sus respectivas bandas, como:
Yordano, Ilan Chester, Franco De Vita y Sergio Pérez. Este pequeño oasis no alcanzó al común denominador de los músicos del país.
El barrio Marín no estaba ajeno a esta realidad tan perentoria y lamentable, en la que Venezuela se encontraba. Por lo que aprovechando algunos contactos realizados en giras a Estados Unidos y Europa, algunos músicos del barrio lograron quedarse. Instalando luego sus redes para continuar desde estos países realizando su música y convirtiéndose en embajadores del sabor del barrio. Llevando un poquito de sol a aquellos quienes lograron disfrutar de su arte.
En el año 1986 en una gira a Europa de Coreorte, tres de los integrantes de la sección percusiva, van a quedarse en Alemania, en la ciudad de Koln, constituyendo de inmediato el grupo de música latina Kimbiza.
El núcleo fundamental de este experimento estaba constituido por Felipe Rengifo (Mandingo), Renis Mendoza y Charles Peñalver, quienes nuclearon a su alrededor a una pléyade de músicos alemanes, cautivados por sus excelentes dotes.
Allí en Caracas, en el corazón de la ciudad, la noticia causó confusión y desazón.
Varias agrupaciones que contaban con estos jóvenes entre sus filas quedaron con heridas mortales, las cuales costaron gran esfuerzo asimilar.
No obstante la razón había de imponerse, cada día era más difícil un contrato para animar un baile, una grabación o una aparición en TV pagada, y las pocas posibilidades de trabajar que se presentaban, en metálico no cubrían las necesidades multiplicadas por el peso de la crisis económica. De manera que salir de Venezuela era casi una condición indudable si de resistir siendo músico era la consigna.
Después establecida la cabeza de puente en Alemania, para la gente de Marín, otros músicos y bailarines fueron llegando para asentarse y ayudar en el funcionamiento del mundo de las artes con ascendencia latina.
Entre ellos están Ima América Martínez, notable violonchelista sinfónica, con una beca para continuar desarrollando sus capacidades en su instrumento en la Ciudad Luz, que decidió después de estar instalada en París, subir un día a Essen para ver como estaba la cosa por allá con sus primos y amigos, Mandingo, Renis y Charles. Le gustó tanto el ambiente alemán, que regresó a París, embaló lo que pudo y lo que no se lo regaló a los compañeros de clase. Hoy en Koln se encuentra dedicada al canto y la composicion de la salsa, parte fundamental de la Conexión Latina.
Su exito es indiscutible y con otro venezolano del 23 de Enero, Javier Plaza, son los cantantes más solicitados de la vida musical salsera de Alemania.