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Revista HUL
 

Consejos legales para el consumidor de cannabis.

Destruyamos las prisiones.

CONSEJOS LEGALES PARA EL CONSUMIDOR DE CANNABIS

1º) Declaración ante la policía

Cuando la policía (o la guardia civil, etc.) detienen a alguien, van a
intentar que declare en esa misma comisaría o cuartel para,
posteriormente, ponerlo a disposición judicial. Si el detenido tiene muy
claro lo que hay que decir puede declarar sin mayor problema. Si no lo
tiene tan claro (o simplemente por prudencia, que es lo recomendable, no
desea hacerlo) puede optar por declarar sólo ante la autoridad judicial.
La importancia de no declarar ante la policía radica en que tras esta
declaración policial (que consistiría, precisamente en no declarar) el
detenido tiene derecho a entrevistarse reservadamente con su abogado y, de
esa forma, preparar su declaración ante el Juez.

No es raro que las fuerzas policiales intenten convencer al detenido para
que declare ante ellos, incluso haciendo ver que si no declara va a tener
que pasar la noche en la comisaría o con otros argumentos del estilo.
Recordad que es un derecho vuestro el elegir donde declaráis por lo que,
repito, si no tiene muy claro lo que hay que decir, debe optarse por
declarar ante el Juez para así poder entrevistarse con el abogado.

2º) El cultivador de marihuana es consumidor de cannabis

Si una persona cultiva marihuana para su consumo es obvio que hay que ser
consumidor de derivados cannábicos. Por ello no sólo se manifestará dicho
extremo a la hora de declarar sino que, además, se pedirá ser reconocido
por el médico forense a fin de acreditar ese consumo. En el supuesto de
que no se pudiera hacer dicho reconocimiento,
procederemos a ir a un laboratorio privado a fin de que nos realicen un
análisis que acredite nuestro consumo.

3º) La cantidad de marihuana

Aunque parte de lo que vamos a decir a continuación es labor propia del
abogado no está de más que en la declaración ante el Juez (o incluso si se
declarase ante la policía) se haga ver que no todo lo que se incauta en un
cultivo de marihuana es para consumir, sino que que sólo lo serán las
plantas hembras, y de ellas, sólo las flores y tras el correspondiente
proceso de secado.

Esto es, hay que hacer ver, desde el primer momento, que los maceteros, la
tierra, los tallos y las hojas no se consumen, sino sólo las flores, y
ello tras el correspondiente proceso de secado, que dejará la cantidad de
flores originaria entre un diez y un veinticinco por ciento de la misma.

4º) El consumo es anual

Además, habrá que hacer ver que la marihuana que se iba a conseguir era
para el consumo anual del cultivador, toda vez que es una planta que se
cosecha una vez al año, y del resultado del cultivo depende que el
cultivador pueda aprovisionarse para ese año por lo que en definitiva, la
cantidad de marihuana que se pudiera obtener debe corresponderse con la
que consume esa persona.

Por ejemplo: si se dice que se consume dos gramos diarios (unos 730 gramos
anuales) y de la plantación se podrían sacar tres kilos de marihuana, es
evidente que habría un excedente, y el Juez puede pensar que ese excedente
iría destinado a fines distintos al propio consumo.

5º) La motivación del cultivo: el propio consumo

Cultivo marihuana porque la consumo. Es indiferente el porqué del consumo,
puede ser por razones médicas, lúdicas, etc. En relación a esto, tampoco
queda mal recordar al Juez que se prefiere cultivar antes que acudir al
mercado negro, donde el consumidor se encontraría con precios altos,
adulteración del producto y entrada en círculos de marginación y
delincuencia.

6º) Pertenencia a asociaciones antiprohibicionistas

Si el cultivador es miembro de una asociación antiprohibicionista hay que
comunicarlo así para que el Juez pueda ver que no se trata de una persona
que intenta esconderse sino que pertenece a una asociación que,
públicamente, lucha por la normalización de la marihuana. El clásico
traficante de drogas huye de la publicidad y busca el anonimato. El
cultivador de marihuana no necesita del anonimato porque no está
realizando nada ilegal.

7º) La presencia de instrumentos equívocos

Un elemento que tomará en consideración el Juez para intentar vislumbrar
si el cultivo de marihuana detectado está destinado al consumo de ese
cultivador o al tráfico será la presencia de balanzas de precisión,
cuaderno de anotaciones de ventas, dinero no justificado, material para
la posterior venta de esa marihuana, etc. Si se tienen estos instrumentos,
el Juez será más proclive a pensar que el cultivo era para traficar que no
para el propio consumo del cultivador.

8º) El estado de las plantas

Si algunas de ellas estuvieran plantadas y otras secándose, haremos ver
cómo ello acredita que se va disponiendo de las mismas conforme se va
necesitando. Si todas están ya cosechadas haremos ver que, llegada la hora
de la cosecha, no se las puede dejar más tiempo plantadas por lo que hay
que proceder a recogerlas todas, con independencia de que el consumo de
las mismas se produzca a lo largo del año.

9º) La ubicación de las plantas

Si las plantas están a la vista señalaremos como eso es muestra de que no
hay nada que esconder ni miedo a que las vean. Si no estaban a la vista
diremos que era necesario para su desarrollo (p.e. si están en un
invernadero o bajo unos plásticos) o, simplemente, que se quería evitar
que la vieran los niños o que algún vecino protestase.

10º) Las manifestaciones de los agentes.

Otro de los aspectos que el juez va a tener en cuenta es lo que la policía
diga sobre el cultivador, esto es, si es conocido como traficante, si la
intervención se produce por casualidad o por denuncias de alguien, si hay
mucho trasiego de personas por su casa, etc. Como podréis ver poco podemos
decir sobre esto (las valoraciones ya las hará vuestro abogado) pero
resulta conveniente que se sepa que este es otro dato que se va a tener en
cuenta.

Conclusiones

No hay fijado un número de plantas que permita calificar un cultivo de
legal o de ilegal.
Van a ser un cúmulo de circunstancias (principalmente la condición de
consumidor del cultivador y la cantidad de marihuana que se podría
obtener) las que hagan que el juez pueda considerar que el cultivo estaba
destinado al propio consumo o bien, aunque fuera parcialmente, al tráfico.
En todo caso, que a nadie se le escape que cuantas menos plantas se
tengan (y, por tanto, menos marihuana) más fácil le resultará al juez el
pensar que era para el propio consumo y no para el tráfico.

 

Destruyamos las prisiones

El estado español, es ya el primer país de la comunidad europea, con mayor número de personas encarceladas. Las unificadas y reaccionarias políticas criminalizadoras de tolerancia cero y antiterroristas de clara influencia estadounidense, no sólo quieren hacer una fortaleza de Europa, sino que además pretenden convertir a todos los países en inmensas prisiones. En el estado español, la población penitenciaria en la actualidad pasa de las 65.000 personas, de las cuales más del 80%, provienen de los sectores más pobres y desprotegidos de una sociedad que ve aumentar peligrosamente su índice de pobreza. Alrededor del 80% de estas personas, han sido encarceladas por cuestiones relacionadas directa o indirectamente con la droga, su consumo o su venta a pequeña escala.

Tras los muros de las prisiones, se tortura, se maltrata, se contagian enfermedades hasta ahora incurables, se experimenta, se llevan a cabo deshumanizados estudios del comportamiento humano; en definitiva, se aplica con total impunidad a muchas personas encarceladas, no sólo un trato brutal e inhumano, sino criminal, induciendo a suicidios o simulando muertes por sobredosis. Además, existe una prisión dentro de la prisión, que en Catalunya se denomina DERT (Departament Especial de Regimen Tancat), y en el resto del estado español FIES (Fichero de Internos de Especial Seguimiento), en los que diariamente se mantiene encerradas a las personas durante 22 ó 23 horas, en celdas de aislamiento de 2x3 metros, sin luz natural; sin apenas ventilación deshumanizándolas hasta convertirlas en apenas nada, en seres llenos de odio incapaces de expresar emociones o sentimientos de afecto y completamente sumisos y temerosos ante el sonido de la voz del verdugo que les tortura física y psicológicamente.

El criminal impulso económico del capital globalizado, no sólo pretende eliminar a las pequeñas comunidades, sino que nos amenaza con la construcción de más prisiones, reclamando más presos y presas para contrarrestar las mediáticas campañas de miedo y alarma social, que tan falsa y artificialmente han creado. Ahora están llenando las prisiones con personas inmigrantes, a las que mantienen en unas condiciones de explotación y precariedad laboral, casi de esclavitud, de la misma manera que hicieron antaño con los duros trabajos para los que no encontraban manos dispuestas a dejarse la piel y la vida. Pero con el tiempo se construirán complejos penitenciarios industriales en los que las multinacionales nos tendrán reservados numerosos puestos productivos.

En ese desolador futuro que nos tienen preparado, l@s disidentes, l@s indígenas, l@s rebeldes, l@s pobres de solemnidad, las personas que anteponen la dignidad a la mercancía; en definitiva, las personas que se resisten a ser meras consumidoras de cosas inútiles y muertas y que se niegan a vivir en un mundo sin vida ni pasión, seremos especies en vías de extinción y condenadas a la muerte lenta de la cárcel. Las mentes enfermas de estos perversos proyectos de encarcelamiento social, son los grandes poderes financieros, las multinacionales, los políticos, los jueces, los fiscales, los policías, los psicólogos, los carceleros, los militares, los educadores, los criminólogos, los psiquiatras, los asistentes sociales y todos aquellos que con su silencio, colaboración y sumisión abandonan la resistencia y la solidaridad activa.

DESTRUYAMOS LAS PRISIONES FÍSICAS Y PSICOLÓGICAS.