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Los universitarios/as, nos hemos
visto obligados, de nuevo, a manifestar nuestra opinión
en la calle, y lo hemos hecho, de nuevo, masivamente.
El ministerio, sin embargo, sigue en su empecinamiento
de no escuchar a los que alzamos nuestra voz contra
su proyecto de Ley. Y cada vez somos más.
La ministra se burla de la Universidad pública:
Este proyecto solo puede entenderse como una Ley hecha
a espaldas y en contra de la Universidad. Creemos que
es el momento de que se baje del vertiginoso tren de
la mayoría absoluta, y pare un momento a escucharnos.
Oirá entonces que nuestras voces piden algo tan
simple como una Universidad realmente pública,
en la que no se haga el doble juego de dinamitarla desde
dentro y fomentar lo privado desde fuera.
Cosas tan sencillas como que queremos que el gobierno
de la Universidad sea democrático, que participemos
todos y todas... y que queremos que siga siendo autónoma.
Queremos que haya una financiación pública
suficiente que nos permita alcanzar una Universidad
de calidad basándose en los principios de cooperación
y complementariedad. Y el modelo de fomento de la competencia
que nos proponen sólo lleva a imponer la ley
del más fuerte, y a incrementar las desigualdades.
No creemos que una mayor precariedad del profesorado
y una carrera docente más enrevesada sean los
mejores medios para conseguir una docencia e investigación
de calidad.
Al fin y al cabo no es cuestión de profundizar
más allá; simplemente pedimos la calma
y sosiego necesarios para que el debate acerca del futuro
de la Universidad se realice con el rigor que exige
algo tan importante para nuestra sociedad.
Sólo queremos que la Universidad siga siendo
un servicio público y no un ente sometido a las
exigencias del mercado o los vaivenes políticos,
y que la educación siga siendo un derecho fundamental
y no una mercancía.
Nuestras protestas no se quedan aquí:
¡¡¡
NO A LA L.O.U. !!!
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