
La Asociación de Familiares
de personas con Enfermedad Mental (AFEM) se inicia en 1994 con la
principal finalidad de mejorar la calidad de vida y el bienestar
de las personas con enfermedad mental y de sus familias.
En la actualidad AFEM esta constituida
por más de 110 familias asociadas, comprendiendo su área
de actuación al área sanitaria 10 es decir, los municipios
de Getafe, Parla y Pinto, entre otros. Es una de las 22 asociaciones
pertenecientes a la Federación Madrileña de Salud
Mental (FEMASAM), así, como también participa y es
miembro de la Confederación Española de Agrupaciones
de Familiares y Enfermos Mentales (FEAFES).
Desde la Asociación se
entiende que la familia constituye el principal recurso de cuidado
y soporte comunitario de las personas con enfermedad mental grave
y prolongada. Es por ello que éstas deben ser apoyadas y
cuidadas, posibilitándoles información, asesoramiento
y educación para entender los problemas derivados de la convivencia
con un familiar con enfermedad mental y mejorar la calidad de vida
de ambos.
La Reforma Psiquiátrica y el Movimiento
Asociativo
Las personas con enfermedades
mentales graves o crónicas han sufrido una larga historia
de marginación. Hasta hace pocas décadas el principal
modelo de atención a las necesidades y problemáticas
psiquiátricas y psicosociales de esta población, se
organizaba en torno al internamiento durante largos periodos de
tiempo o incluso de por vida, en instituciones psiquiátricas.
Estas instituciones denominadas “manicomios” se situaban
lejos de los núcleos urbanos y su función era básicamente
asistencial y custodial, las condiciones de vida eran inadecuadas:
masificación, falta de intimidad, despersonalización,
etc...
Pero en los años 50 en
E.E.U.U. se descubren los neurolépticos y se valora que con
los apoyos necesarios, las personas con enfermedad mental pueden
vivir en comunidad.
En España, esta Reforma
llega en los años 80, concretándose en la “Ley
General de Sanidad”, cuya filosofía se basa en la organización
de un nuevo modelo de atención centrado en la comunidad,
buscando gracias al desarrollo
de la psiquiatría comunitaria,
atender los problemas de salud mental dentro del entorno comunitario,
evitando su marginación e institucionalización.
Para poner en marcha la Reforma
se crea:
- A nivel de salud: se crean los Centros de Salud Mental, los cuáles
a través de distintos programas se encargan del tratamiento
psiquiátrico de las personas con enfermedad mental.
- A nivel de servicios sociales:
se crean recursos y un programa de rehabilitación psicosocial
para personas con enfermedad mental y sus familias.
Actualmente la situación
ha mejorado mucho gracias a la confluencia de diferentes factores:
desarrollo de nuevas formas más eficaces de tratamiento farmacológico,
psiquiátrico y de intervención psicosocial, cambios
políticos y culturales, y movimientos de lucha por los derechos
civiles. Aunque todavía queda mucho por hacer, dado que los
servicios son escasos y se encuentran desbordados ante la gran demanda
existente.
La reforma psiquiátrica
por lo tanto no se ha desarrollado plenamente, dando lugar a una
falta de recursos para este colectivo que se encuentra en sus domicilios
sin apoyos, a excepción de sus familias, que son las que
se encargan de cubrir esas carencias.
Tras esta realidad, es por lo
que en muchos lugares de España surge el movimiento asociativo.
A través de las Asociaciones se pretende representar los
intereses de este colectivo.
A raíz de la creación de nuestra Asociación,
muchas personas de nuestra localidad y del Área 10, aquejadas
por una enfermedad mental han salido de su casa para realizar actividades
de ocio y han conocido a personas con su misma problemática
y con las que poder establecer y compartir inquietudes.
También, el establecimiento de distintos talleres, y viajes
de “Respiro familiar” por parte de la Asociación
ha dado lugar a que los familiares de estos usuarios tengan más
tiempo para ellos, descargando así muchas veces el ambiente
familiar de tensiones.
Para terminar decir que
consideramos que, un buen tratamiento farmacológico, junto
con una terapia psicológica y un programa de rehabilitación
psicosocial son claves para la recuperación e integración
social de las personas con enfermedad mental en la comunidad.
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