Jornadas Hospitalillo San José. Getafe. Año 2000

Manifestación octubre año 2000. Puerta del Sol.

La Enfermedad mental

Hace ya 3 años que me diagnosticaron un trastorno esquizofrénico.

Quisiera resaltar como idea principal, que de todos los colectivos con alguna problemática, el más estigmatizado es el de las personas con enfermedad mental, que aparecen casi siempre como protagonistas en las páginas de sucesos de los periódicos.

Esa discriminación encuentra su más amplio reflejo en el mundo laboral: hace un tiempo me mandaron una oferta de trabajo, estaba dirigida a personas con minusvalía. Llamé y me dijeron que sólo aceptaban personas con minusvalía física, que enfermos mentales no aceptaban. Era una discriminación.

Esto me ha hecho pensar en la situación que tenía antes de la enfermedad: pues con 23 años sólo me faltaban tres asignaturas para acabar la carrera de Derecho y tenía ilusión por encontrar un trabajo e independizarme algún día. Ahora, tres años después es como si todo se hubiese detenido en mi vida.

Yo apuntaría como característica común a las personas con enfermedad mental una fuerte dependencia de nuestros familiares, y esa situación hay que romperla, ya que favorecer nuestra autonomía nos va a ayudar a superar la enfermedad. Esa dependencia a veces es tan fuerte que muchos de nosotros tenemos miedo al pensar qué va a pasar cuando nuestros padres falten. Y eso es muy triste.

Para evitar esas situaciones el siguiente paso es acceder a un puesto de trabajo. Las soluciones ocupacionales que hay son muy buenas, pero los expertos consideran el trabajo como el principal estímulo en la autoestima de un adulto, y la autoestima es el motor de la persona, lo que le hace sobreponerse a las dificultades y superarse.

Los empresarios tienen cierta cautela a la hora de contratar a una persona con enfermedad mental. Piensan que podemos recaer a menudo, y no es así, con la medicación adecuada y un mínimo de flexibilidad laboral y horaria, la enfermedad mental no tiene porqué provocar un mayor absentismo que cualquier otra enfermedad cronificada.

A pesar de todo, esta enfermedad me ha hecho pensar en positivo, y me ha ayudado a comprender que hay problemas más graves que éste y que hay que aceptar esta enfermedad sin avergonzarse de ella., sin considerarla como un defecto que nos desmerezca.

A veces me pregunto qué hubiera sido de mi vida si esto no me hubiera ocurrido, no sé si habría sido mejor o peor, pero de lo que estoy segura es de que no habría tenido la suerte de conocer a unas personas tan buenas y nobles como las que he conocido, tanto en la asociación como entre los profesionales que tanto me están apoyando. Me han hecho tener ilusiones, he hecho muchos amigos y todas las semanas realizo actividades.

Y además me han inculcado algo muy importante: somos personas totalmente válidas.

Gema

Socio de AFEM

 

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