Mujer, latina y de familia humilde. Estas son las razones por las que el nombramiento de una jueza de Estados Unidos ha llegado a las portadas de todo el mundo. Y sólo después de muchas páginas y algunas quejas aparece en algunos medios la historia profesional de una persona que ha conseguido poner de acuerdo a demócratas y republicanos.
El hecho de que las circunstancias personales superen a las profesionales es típico de la llamada “prensa del corazón” y allí sigue teniendo su sitio pero, ¿por qué cuando se trata de mujeres esto sucede también en la llamada “prensa seria”?
Os pondré otro ejemplo: Hace unos años se anunció en Valencia (España) la celebración de un congreso científico. Se explicaba en un determinado periódico el objeto de la reunión, el lugar y otros datos de interés, así como la importancia de los ponentes. De todos se comentaban sus logros científicos, libros publicados, trabajo actual, colaboraciones con investigaciones de prestigio,… Perdón, ¿he dicho de todos? Pues no, de la única mujer participante sólo se mencionaba su nombre y que estaba casada con un conocido político. Recién entrados en el siglo XXI nos encontrábamos de nuevo con que el prestigio de la mujer dependía de los logros de su marido. Me alegro de que tan ilustre científica fuera a la vez una persona valiente que tuvo la osadía de escribir al periódico para exigir una rectificación o la publicación de las relaciones sentimentales de sus compañeros de mesa (si a alguna persona le suena escandalosa esta petición, que se pare a considerar que eso fue lo que hicieron con ella).
Todos sabemos que para que una mujer llegue a altos cargos, todavía hoy necesita demostrar diariamente que vale mucho más que cualquier otro posible candidato, especialmente si en ella concurren, como en este caso, otras circunstancias. Los retos a los que nos enfrentamos en este principio de siglo exigen escoger para cada cargo la persona más apta y no la que aparenta serlo.
C.G.R.



















Tienes razón, Conchi, vivimos en un mundo que es egoísta, clasista, racista y además machista. Entre todos debemos mejorarlo y cuidar de los pequeños detalles es muy, pero que muy importante.