En el principio de la humanidad, el hombre comenzó a ser hombre cuando empezó a construir ropas, instrumentos, herramientas, a representar su vida cotidiana con dibujos… pero sobretodo cuando dejamos de abandonar a los débiles; cuando los ancianos, los enfermos y los heridos dejaron de ser un estorbo para ser cuidados por los demás, cuando el grupo llegó a ser importante para la supervivencia y cada individuo una parte esencial para el grupo. Con la capacidad de ponernos en el lugar de los otros, con la solidaridad comenzamos a ser humanos. Ésta es el esencia de los Derechos Humanos.
A partir de entonces en todas las culturas y religiones se hace referencia a la necesidad de tener en cuenta a los demás, de tratarnos unos a otros como iguales. Es una constante en la historia de la humanidad, que por desgracia, siempre ha ido acompañado de ideas y prácticas aborrecibles, amparadas por razonamientos poco sostenibles que solo triunfan con el uso de violencia. El lado humano frente al instinto animal del hombre. Por eso, cuando después del horror de dos guerras mundiales, con el trabajo y esfuerzo de siglos buscando la fraternidad entre individuos y pueblos, se consiguió el reconocimiento de los derechos de las personas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, con un consenso tan amplio de países, culturas, religiones… podemos asegurar que fue un logro histórico sin precedentes. Este consenso y los avances legislativos posteriores convierte a los Derechos Humanos en un marco jurídico internacional por encima incluso de la soberanía de los estados.
En la actualidad el gran reto es su universalización, es decir, que se respeten en todos los rincones del planeta. Tarea que será imposible sin acabar antes con la pobreza; y que necesita el trabajo y esfuerzo de todos. Continuando con la labor que comenzaron nuestros antepasados, nosotros debemos seguir luchando para que los derechos humanos dejen de ser el privilegio de unos pocos, para convertirlos en una realidad para todos y todas.
Para conseguirlo, como dice la presentación de la misma declaración, debemos dar la máxima difusión y hacerla formar parte de la educación. Amnistía Internacional, una de las ONG que más trabaja en defensa de los DD.HH, lleva años denunciando la falta de dedicación de los estados en este aspecto, lo que ha provocado una laguna educativa, que en España es, hasta ahora, mayor que en los países de nuestro entorno. También insiste en la necesidad de crear una asignatura específica con contenidos propios como forma de consolidar los DD.HH en las escuelas y centros educativos. Por fin un gobierno se ha decidido a crear dicha asignatura, “Educación para la ciudadanía y los derechos humanos”, lo que debía ser una alegría para todos. A pesar de las carencias que aún tiene, no se entienden las críticas que basadas en matices políticos o intransigencias religiosas se oponen a dicha asignatura, situándose en contra de todo lo que representan los Derechos Humanos.
Este miércoles día 10 de diciembre se celebra el 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y desde “Ciudadan@s por la cinvivencia” lo queremos celebrar con una charla con el tema “Inmigración, un derecho humano”. Será el día 11 a las 19′00h en el Salón de Grados del CES Felipe Segundo (antiguo Pavía) con los ponentes José Antonio Gimbernat e Ignacio Murgui. Estáis invitados a venir todos los que lo deseéis.



















